
|
Aunque
hace falta saber mirar así, tener unos ojos capaces de
ver más allá de lo meramente físico y deficienteen
este caso.
|
|
|
|
Álex
Navajas
|
|
La
Razón
|
|
Hacía tres años y casi mil partos que el ginecólogo no traía al mundo a un Down. Cuando detectaba en la semana 20 o 21 que el niño llegaba "enfermo", las madres optaban por el aborto. No fue el caso de Javier. "Aunque lo hubiéramos sabido, no habríamos abortado. Y ahora –recalca–, sólo podemos dar gracias a Dios. Es la experiencia que queremos compartir con las madres que reciban la noticia de que su hijo nacerá con el síndrome".
Mientras le escucho, me pregunto quién está más enfermo: si el niño o los que rechazan al niño por enfermo. Y le pido a Dios que nos abra los ojos.
Tags: amor incondicional