
Dios mismo en persona preocupado y ocupado por su pueblo. ¡Claro!«Moisés bajó del monte con las dos tablas del Testimonio en su mano; tablas escritas por ambos lados; por una y otra cara estaban escritas.Las tablas eran obra de Dios, y la escritura, grabada sobre las mismas, era escritura de DÍOS.»
(Éxodo 32,15-16).
Las dos tablas del Testimonio
resumen y proclaman, en «diez palabras», la ley de Dios:
El amor a Dios y el amor al prójimo, cómo amar a Dios y al prójimo.
Estas palabras las dijo Dios en la montaña, luego las escribió,
por ambos lados, por una y otra cara, y me las entregó...,
dice Moisés (Deuteronomio 5,22). Don de Dios y de su santa voluntad.
Son tablas del «Testimonio»,
porque contienen las cláusulas de la Alianza establecida
entre Dios y su pueblo, que se debían depositar en el «arca» (Éxodo 25,16).
Es la obra de Dios... Y la Escritura de Dios...
Y el contrato (Alianza) de elección y de amor fiel
y misericordioso de Dios con su pueblo...
Es la primera Biblia: libro santo que hizo y escribió Dios,
para que la Alianza quedara bien sentada y no olvidada,
y para que supiéramos y pudiéramos vivirla
con el mismo amor con que fue querida, concebida, realizada y regalada.
Y para que los hombres todos, todos,
fuéramos auténticos hijos de Dios y hermanos verdaderos.
Y construir así, entre todos, un mundo más humano y divino:
la verdadera civilización del amor.
Todo esto está incluido en las tablas del Testimonio:
los Diez Mandamientos.
Toma en tus manos esta Primera y Primordial Biblia.
¡Te sentirás distinto, mejor!
De hecho está siempre contigo, en tu conciencia.
Con la asidua meditación métela en tu corazón. ¡Serás otra persona!
Y de ese modo, todo irá cambiando hacia el bien, el más, lo mejor.
Todo será distinto. Prueba...
Aquella Palabra de Dios sigue viva, porque es anterior y excede a las demás.
¡Ojala escucharais hoy su voz! (Salmo 95/94,7).
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