BUENOS AIRES, lunes, 25 mayo 2009 (ZENIT.org).-
La Comisión Episcopal de Ecumenismo, Relaciones con el Judaísmo, el
Islam y las Religiones de la Conferencia Episcopal Argentina ha
presentado una nueva guía pastoral titulada "El Sacramento del
Bautismo en las relaciones de la Iglesia católica con las demás
iglesias y comunidades eclesiásticas".
La nueva guía, según
afirma en una nota la propia Conferencia Episcopal Argentina, en cuanto
a los contenidos, no presenta ninguna novedad. Todo ha sido ya
presentado en algún documento de la Iglesia: el Concilio Vaticano II,
el Código de Derecho Canónico, el Catecismo de la Iglesia Católica, el
Directorio Ecuménico.
¿Cuál es entonces el sentido de haberlo elaborado y publicado?, se pregunta la Conferencia Episcopal en su nota.
"Nada
más y nada menos que reunir -responde--, del modo más pedagógico
posible, el contenido de todos esos documentos, en lo que se refiere al
bautismo y sus implicaciones, teniendo en cuenta especialmente la vida
cotidiana de nuestras diócesis y parroquias".
La razón de
esta iniciativa es que "el bautismo, según la enseñanza de la Iglesia,
con toda claridad a partir del Concilio, establece un vínculo de
comunión sacramental entre todos los cristianos. Por el único bautismo,
a pesar de nuestras divisiones, somos hermanos y hermanas en Cristo.
Esa realidad se debe reconocer y honrar, y es el punto de partida del
empeño ecuménico. Es importante que la Iglesia católica, en su
integridad, ofrezca un testimonio coherente".
¿De qué modo
puede ayudar este subsidio? "En primer lugar, como instrumento de
formación de todos los fieles, más aún de aquellos que tienen una
responsabilidad pastoral", indica la Conferencia Episcopal.
En
segundo lugar, añade, "sería óptimo que este texto, presentando la
enseñanza y la disciplina vigente de la Iglesia católica, alentara a
alguna de nuestras iglesias diocesanas a dar pasos concretos hacia un
reconocimiento recíproco del bautismo con las iglesias y comunidades
eclesiales presentes en su región. Un paso semejante ofrecería
referentes claros para todos. Sin duda que esto puede comprometer, y es
aún tarea en parte pendiente, a teólogos -en cuanto a la iluminación-,
y a la jerarquía -en cuanto a decisiones concretas-, pero esto no
ahorra el resto de los cristianos una parte de responsabilidad".
En
cuanto a esta responsabilidad, la Conferencia Episcopal señala "que en
la vida cotidiana de nuestras parroquias y comunidades no se niegue en
la práctica cotidiana aquello que la Iglesia sostiene en su enseñanza y
ha regulado, de algún modo, a nivel de la disciplina".
"Si
leemos el subsidio en su totalidad y en el orden de presentación
-concluye la nota--, podremos ser más conscientes de que si hay alguna
respuesta que puede iluminar un caso concreto que se nos ha presentado
-"¿este bautismo es válido?"-, a esa respuesta se llega a través de una
fundamentación teológica, que la Iglesia se ha encargado de fundar y
explicitar. No hay norma disciplinar que busque expresar, a su modo,
una afirmación doctrinal. El mayor conocimiento de la fundamentación
nos ofrecerá los elementos que quizá necesitemos cuando la respuesta no
esté escrita y, por eso mismo, sea necesario realizar un discernimiento
pastoral ‘in situ'".

