este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
En primer lugar, hay que
destacar que todos en la Iglesia estamos llamados a interceder los unos por los
otros, es decir, a pedir por las necesidades de los demás. Un despistado,
malinterpretando la Palabra de Dios, podría decir que Jesús es el único
intercesor o mediador entre Dios y los hombres, como dice la Biblia y que no hay
otro intercesor fuera de El. Pero, hay que aclarar que cuando nosotros
intercedemos, al hacerlo en el Nombre de Jesús, y al ser nosotros parte de su
Cuerpo Místico, es El quien al fin de cuentas resulta siendo el intercesor. En
todo caso veamos, las citas bíblicas que confirman lo que aquí afirmamos: que
todos en la Iglesia podemos interceder por los demás:
Gn 18.31
Abraham insistió: ‘Sé que es una osadía de mi parte hablar así a mi Señor; pero,
¿y si se encuentran allí solamente…?’
Ex 32.30 ‘Voy a subir donde Yavé.
Ojalá pueda obtener por ustedes el perdón de este pecado’
Nm 12.11,13
Aarón le dijo entonces a Moisés: ‘Te lo suplico, Señor, no nos hagas pagar este
pecado’. Entonces Moisés suplicó a Yavé.
Nm 21.7 El pueblo fue a ver a
Moisés y le dijo: ‘Hemos pecado… Ruega a Yavé por nosotros…’ Moisés oró por el
pueblo.
1 Re 13.6 El rey dijo al hombre de Dios: ‘Por favor, suplica a
Yavé, tu Dios, y ruega por mí, para que pueda doblar mi brazo’.
Jer
15.11 ¿No intercedí ante ti, por mis enemigos, en el tiempo de la desgracia y de
la angustia? Tú lo sabes.
Jer 37.3 El rey Sedecías ordenó … que fueran
donde el profeta Jeremías, con este recado: ‘Ruega por nosotros a Yavé’.
Jb 42.10 Yavé hizo que la nueva situación de Job superara la anterior,
porque había intercedido por sus amigos.
Mt 8.5-6 Se le acercó (a Jesús)
un capitán de la guardia, suplicándole: ‘Señor, mi muchacho está en cama,
totalmente paralizado’.
Mt 15.23 Entonces sus discípulos se acercaron y
le dijeron: ‘Atiéndela, mira como grita detrás de nosotros’.
Mt 20.20
Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se
arrodilló para pedirle un favor.
Mc 7.26 Esta mujer era de habla griega
y de raza sirofenicia, y pidió a Jesús que echara al demonio de su hija.
Mc 5.23 Al ver a Jesús, se postró a sus pies suplicándole: ‘Mi hija está
agonizando; ven e impón tus manos sobre ella para que se mejore’.
Lc 7.4
Llegaron donde Jesús y le rogaron insistentemente, diciéndole: ‘Este hombre se
merece que le hagas este favor’.
Jn 2.3 Sucedió que se terminó el vino
preparado para la boda … Entonces, la madre de Jesús le dijo: ‘No tienen vino’.
Hch 8.24 Simón respondió: ‘Rueguen ustedes al Señor por mí, para que no
venga sobre mí nada de lo que me han dicho’.
Rom 15.30 Pero les ruego,
hermanos, en nombre de Cristo Jesús nuestro Señor y del amor, fruto del
Espíritu, que recen a Dios por mí.
Ef 6.18 Perseveren en sus oraciones
sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos.
2 Cor 1.10-11 (Dios) seguirá amparándonos, siempre que ustedes nos
ayuden con sus oraciones. Sin son muchos los que piden por nosotros…
2
Cor 9.14 Rogarán a Dios por ustedes y les tendrán cariño por la maravillosa
gracia que derramó sobre ustedes.
2 Cor 13.9 Y pedimos a Dios que
ustedes lleguen a la perfección.
Fil 1.3-4 Doy gracias a mi Dios cada
vez que me acuerdo de ustedes, es decir, en mis oraciones por todos ustedes a
cada instante. Col 1.3 En todo momento oramos por ustedes y damos gracias a
Dios.
Col 1.9 Por eso, tampoco nosotros hemos cesado de rezar por
ustedes.
Col 4.3 Oren también por nosotros, para que Dios nos dé
palabras y pueda yo anunciar el misterio de Cristo.
Col 4.12 Es un buen
servidor de Cristo Jesús que siempre está orando fervientemente por ustedes para
que sean perfectos.
1 Tes 5.25 Hermanos, rueguen también por nosotros.
1 Tim 2.1 Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones,
súplicas y acciones de gracias por todos, sin distinción de personas.
2
Tes 1.11 Estos son nuestros pensamientos en todo momento mientras rogamos por
ustedes.
2 Tes 3.1 Por lo demás, hermanos, rueguen por nosotros, para
que la palabra del Señor prosiga su carrera y consiga el premio.
2 Tim
1.3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo con conciencia limpia …, cuando
constantemente te recuerdo en mis oraciones noche y día.
Hb 13.18,19
Rueguen por nosotros, … Les ruego encarecidamente que recen a Dios para que
cuanto antes pueda volver a Uds.
Stgo 5.16 Recen unos por otros para que
sean sanados. La súplica del justo tiene mucho poder con tal de que sea
perseverante.
Encontramos también en la Biblia, que Dios concede perdón
de pecados o bendiciones de todo tipo gracias a la intercesión de una persona
santa:
Gn 20.7,17 ‘El rogará por ti y vivirás’… Entonces Abraham oró por
Abimelec, y Dios curó a Abimelec, a su esposa y a sus esclavos.
Nm 14.20
Yavé respondió (a Moisés): ‘Ya que tú me lo pides, lo voy a perdonar’.
Nm 17.12-13 Aarón puso el incienso e hizo la expiación por el pueblo; se
paró en medio de los muertos y de los vivos, y el flagelo se detuvo.
Jb
42.8 ‘Mientras que mi servidor Job rogará por ustedes… Los perdonaré en
consideración a él’.
Los hermanos separados podrán objetar que sí se
puede interceder; pero, sólo mientras estamos en esta vida mas no cuando la
persona santa está en la otra vida. Para refutar esta posición, veamos lo que
nos dice el libro de los Macabeos, donde encontramos que personas santas, ya
muertas, pero que por su vida virtuosa están en presencia de Dios en el Cielo,
siguen intercediendo por nosotros:
2 Mac 15.14 ‘Este es el que ama a sus
hermanos, el que ruega sin cesar por el pueblo judío y por la Ciudad Santa. Es
Jeremías, el profeta de Dios’.
2 Mac 15.12 (Judas) había visto a Onías,
antiguo jefe de los sacerdotes. Este, con las manos levantadas, estaba orando
por toda la comunidad judía.
Leamos; además, que incluso los ángeles y
los poderes celestiales, presentan nuestras plegarias ante Dios en el Cielo, en
otras palabras: interceden también por nosotros.
Tob 12.12 Cuando tú y
Sara rezaban, yo presentaba tus oraciones al Señor.
Ap 5.8 Lo mismo
hicieron los veinticuatro ancianos que tenían … copas llenas de perfumes, que
son las oraciones de los santos.
Ap 8.3 Se le dieron muchos perfumes:
las oraciones de todos los santos que iba a ofrecer en el altar de oro colocado
delante del trono.
Ap 8.4 Y la nube de perfumes, con las oraciones de
los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios.
Por último, veamos en la Biblia, que los santos han realizado hechos
prodigiosos y milagros, incluso después de muertos, porque ellos ya gozan de la
presencia de Dios. Lo que podían realizar con el poder de Dios en esta vida, lo
siguen realizando ahora con mayor razón, puesto que viven en la presencia
continua de Dios:
2 Re 13.21 Tiraron el cadáver al sepulcro de Eliseo …,
pero el hombre, al tocar los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso de pie.
Sir 48.13 Nada fue imposible para él (Eliseo) y hasta en el sueño de la
muerte hizo obra de profeta.
Sir 48.14 (Eliseo) en vida hizo prodigios,
y después de muerto, todavía obró milagros.
Por todas estas razones, es
que los católicos creemos firmemente, cimentados en lo que nos dice la Palabra
de Dios, que María, los ángeles y todos los santos; están viviendo en la
presencia de Dios e intercediendo continuamente por nosotros, alcanzándonos,
cuando así es la voluntad divina, las gracias que les pedimos. No son ellos
quienes hacen el milagro, es Dios quien a través de ellos nos lo concede.
¿Suceden milagros usando reliquias?
Otra cosa que
frecuentemente nos cuestionan los hermanos separados es el por qué nuestro
respeto especial a vestimentas, utensilios o restos mortales, pertenecientes a
alguna persona santa. En esto hay que responderles que no es que consideremos
que dichas reliquias tienen un poder especial en sí mismas, pero sí creemos que
Dios, por su poder y valiéndose de nuestra fe, las puede utilizar como medios
para concedernos un milagro, una bendición, una gracia; siempre y cuando,
lógicamente, vaya de acuerdo con su voluntad. En la Escritura, encontramos
algunos ejemplos sobre el particular:
2 Re 13.21 Pero el hombre, al
tocar los huesos de Eliseo, cobró vida y se puso de pie.
Mt 14.36 Le
rogaban que los dejara tocar al menos el fleco de su manto, y todos los que lo
tocaron quedaron totalmente sanos.
Mc 5.28-29 ‘Si logro tocar aunque sea
su ropa, sanaré’. Al momento cesó su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba
sana.
Mc 6.56 Ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que les
dejara tocar al menos el fleco de su manto.
Hch 5.15 Para que por lo
menos su sombra (de Pedro) cubriera a alguno de ellos.
Hch 19.12 Hasta
el punto que imponían a los enfermos pañuelos o ropas que él (Pablo) había
usado, y mejoraban.
Yo creo, Señor; en Ti que eres la Verdad Suprema. Creo en todo
lo que me has revelado. Creo en todas las verdades que cree y espera mi
Santa Madre la Iglesia Católica y Apostólica. Fe en la que nací por tu
gracia, fe en la que quiero vivir y luchar fe en la que quiero morir.