Card. Andrea Cordero Lanza di Montezémolo, arcipreste de la basílica de San Pablo Extramuros
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El
cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezémolo, arcipreste de la basílica
papal de San Pablo Extramuros y Pier Carlo Visconti, delegado para la
administración de esa basílica, informaron sobre la clausura del Año
Paulino.
El
cardenal recordó que el Año Paulino nació como un "año temático", con
dos motivos fundamentales: "dar a conocer mejor y meditar el riquísimo
mensaje del Apóstol de las Gentes en sus escritos que, a menudo son
difíciles y poco conocidos o interpretados mal" y "desarrollar varios
programas de dimensión ecuménica, o sea poner en marcha cada vez más
con las Comunidades Cristianas no católicas todos los actos de oración,
estudio y cultura que se pueden llevar a cabo juntos mejor que solos".
A lo largo del Año Paulino, inaugurado por el Papa el 28 de junio de
2008, la basílica recibió a decenas de miles de peregrinos. "Baste
pensar que sólo en la jornada del 1 de mayo se registró una afluencia
de 18.000 personas -dijo el purpurado- y estas últimas semanas
vinieron más de diez mil cada día".
Entre los
acontecimientos eclesiales de este año, el cardenal citó entre otros
"la apertura del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios, que el
Papa llevó a cabo el pasado mes de octubre en la basílica de San
Pablo", la "Sinaxis celebrada por todos los patriarcas de las Iglesias
Ortodoxas en Constantinopla, a la que siguió un congreso expresamente
Paulino" o "las visitas de los patriarcas con amplias delegaciones de
Iglesias Orientales, católicas y no católicas".
En general,
"en la Iglesia de Roma, pero sobre todo en las diversas Iglesias
locales, la celebración del segundo milenio del nacimiento del apóstol
se percibió como un nuevo estímulo y dio una motivación más decidida
para la evangelización. Esa exigencia se advirtió también en las
Iglesias Ortodoxas y en muchas otras Comunidades Cristianas de cara al
compromiso común en el recorrido de recomposición de la unidad de los
cristianos".
Por lo que respecta a la basílica papal, con
ocasión del Año Paulino "se abrió un pasaje en el antiguo muro de
ladrillos del siglo V, que debajo del altar papal circunda la tumba de
Pablo, para que los peregrinos pudieran ver uno de los lados del gran
sarcófago de mármol, nunca abierto hasta la fecha, que recoge desde
hace veinte siglos sus restos". Además, el templo fue escenario de
conciertos de música religiosa y de diversas iniciativas culturales.
"El Año Paulino concluye -dijo el cardenal-, pero el gran fervor de
iniciativas pastorales, de catequesis, de promoción cultural están
destinadas a continuar y a ser muy seguidas tanto en ámbito local como
en todos los continentes. La Puerta Paulina seguirá abierta, la llama
paulina encendida por el Santo Padre al inicio del año temático seguirá
encendida en el cuadripórtico para recordar a todos los peregrinos la
riqueza y la profundidad de la Palabra de Dios transmitida por el
Apóstol de las Gentes".
Por último, el arcipreste de San
Pablo Extramuros señaló que precisamente en estos días, "con motivo de
la clausura del Año Paulino, el Santo Padre ha enviado siete
delegaciones pontificias, presididas por un cardenal, a los siete
lugares particularmente ligados con el apóstol: Tierra Santa, Damasco,
Tarso, Chipre, Atenas, Malta y Líbano".+
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