
Lo curioso es que es la propia Madre de la Iglesia la que nos hace un regalo, festejando su cumpleaños. Ella nos trae al Niño Jesús, nos lo ofrece como signo de Maternidad Divina, porque es en El en que nos hacemos hermanos del mismos Dios, e hijos de Su mismísima Madre.
¿Y cual es el regalo que le haremos entonces?
La Virgen sigue invitándonos a seguir sus pasos, pasos de amor que nos mueven a su Hijo, Niño Dios, Hombre Dios, Amigo y Compañero, Hermano y Verbo Divino.
Jesús Señor nuestro, danos la alegría de poder hacer sonreir a Tu Madre, haznos niños pequeños que muevan sus corazones hacia Tu Sagrado Corazón, a través del Inmaculado Corazón de la Reina del Cielo y la tierra.
Hoy los invitamos a acceder a nuestra sección de oraciones a la Virgen, para que allí encontremos las palabras que la hagan feliz.
Reina del Cielo