este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Catholic.netFuente: http://sontushijos.org Autor: Ana Otte
La educación
afectivo-sexual debe conseguir varios objetivos: conocimiento claro de la
sexualidad humana; aceptación de la propia sexualidad como fundamentalmente
buena; y, debido respeto a la sexualidad como medio de realización personal, de
comunicación interpersonal y transmisión de la vida.
La información
sobre la sexualidad se debe proporcionar como algo bello y natural dentro de una
educación para el amor. Esto incluye tanto la educación afectiva (educación de
la voluntad, los sentimientos y emociones), como la educación sexual
(responsabilidad, respeto al cuerpo y una adecuada relación con el otro sexo).
Primeros cambios
La adolescencia se corresponde con los
cambios psicológicos y la pubertad con los somáticos y fisiológicos. Es muy
importante preparar a nuestra hija mediante una información adecuada, antes de
que ocurran éstos, explicándole que es un paso completamente natural para su
deseado papel de madre. La relación de confianza debe instaurarse desde
pequeños, ya que en la adolescencia resultará más difícil, pues entre los
sentimientos nuevos aparece el de no querer dejar entrar a "extraños" en su
intimidad.
En la mayoría de las niñas, el primer signo físico de la
pubertad es el desarrollo mamario (alrededor de los 11 años), además de la
vellosidad en pubis y axilas, los ovarios, útero, vagina, labios y clítoris
aumentan de tamaño. Asimismo, se produce un aumento rápido de la talla corporal
y aparece la primera menstruación. Esto significa que la niña ha ovulado por
primera vez y ha empezado la maduración sexual. También se despierta en ella la
feminidad y el interés general por los chicos. Entra en la fase del coqueteo y
los ligues, y no tarda en dejar de ser parte de una pandilla para centrar su
atracción en una persona concreta del sexo contrario.
Armonización de
conflictos
La adolescente atraviesa una etapa difícil y conflictiva:
debe armonizar los cambios orgánicos, que muchas veces no quiere aceptar (“no
quiero hacerme mayor” ), con la alteración afectiva, que produce la despedida del
mundo infantil: el despego del núcleo familiar y la búsqueda de la propia
personalidad con la tendencia a independizarse. Junto a estas manifestaciones se
sitúan la timidez, desilusión al chocar con el mundo, depresión afectiva e
irritabilidad. Hay una gran necesidad de cariño, de sentirse seguro, comprendido
y ayudado. En este momento, los padres somos el modelo natural para los hijos;
de nosotros aprenden lo que significa ser fiel a la familia, la capacidad de
superar dificultades, el respeto mutuo, el servicio, etc.
Hablar con
claridad sobre amor y sexo
Las relaciones familiares son
primordiales: la proximidad entre padres e hijos, la presencia en el hogar y el
sentirse apoyadas. Es el momento de hablar sobre el sexo y el amor de forma
clara, abierta, sincera y sin nerviosismo; explicar los inconvenientes del
embarazo en adolescentes y la importancia de demorar la actividad sexual. La
formación en la castidad es inseparable del esfuerzo por cultivar otras virtudes
como la templanza, la fortaleza, la generosidad, la prudencia, la renuncia y
espera, el sacrificio y la entrega. Pero también debemos informarles sobre otros
temas candentes como son la homosexualidad, las enfermedades de transmisión
sexual, la reproducción asistida, la dignidad de la vida humana desde sus
inicios, el aborto y la verdad sobre la píldora del día después.
Primeros amores
Cuando una chica sale con un chico,
siempre tiene que pensar hasta dónde quiere llegar. Tenemos que explicarle que
no debe llevar ropa provocadora, como minifaldas que apenas cubren unos muslos
"hermosos". En la discoteca, con el ritmo de la música, la poca luz, los
movimientos, el roce de los cuerpos, el alcohol, se excitan (los chicos más que
ellas); y, si finalmente se meten ingenuamente en un coche para charlar un rato,
ya está el camino preparado para empezar el "juego". Un acto sexual en estas
condiciones se realiza de forma bastante miserable: tiene que ser rápido por el
miedo de ser descubierto o interrumpido, y va acompañado por la angustia de un
posible embarazo o un contagio. Ella piensa en qué diría su madre, él confía en
que no va a pasar nada. Debemos aconsejarlas para que se vistan decentemente,
ser cautas a la hora de beber, no subir al coche con nadie, no dejarse acompañar
hasta al rellano oscuro de casa y no subir al piso del chico con la excusa de
escuchar un poco de música. Así como no dejarse impresionar o chantajear por el
chico con la excusa de que necesita "eso" y "sino cedes, no me quieres". El que
ama de verdad es capaz de respetar a la chica y no la abandona, al contrario, la
querrá más. Y si no, no se la merece.
Dominar los impulsos sexuales
es posible
Las adolescentes siente ansias de cariño y curiosidad,
pero tienen que frenar continuamente sus expresiones corporales de cariño (por
ejemplo, besarse largamente en la boca) para no encadenar reacciones que piden
una entrega sexual. Les hemos enseñado que cuando hay relaciones sexuales es
posible un embarazo, pero han oído hablar hasta la saciedad del sexo seguro.
Estas medidas, aparte de ser poco saludables y no tan seguras como les
hacen creer, son moralmente reprobables por manipular el acto sexual y la
fertilidad, y por ser algunos métodos potencialmente abortivos. Entonces
recurren a toda clase de tocamientos sin penetración por miedo al embarazo. Al
preguntarles si han tenido relaciones confiesan "que no del todo". Sin embargo,
no se trata simplemente de no quedarse embarazada, sino de vivir una sexualidad
limpia y responsable: esto significa abstenerse de relaciones sexuales hasta que
tengan la estabilidad que les permita fundar una familia y aceptar a los hijos
que puedan nacer. Los padres debemos convencerlas de que el impulso sexual es
dominable, a pesar de lo que nos venden los anuncios publicitarios; hay que
enseñarles que el tener dominio de sí es una preparación estupenda para luego
ser fiel en el matrimonio, y que la continencia sexual no es una represión sino
una expectativa alegre, una renuncia temporal y voluntaria, que surge de un
respeto mutuo, como prueba de amor.
Necesidad del conocimiento
mutuo
La entrega sexual significa mucho para la mujer porque afecta
a lo más hondo de su intimidad. Una chica no se acuesta simplemente por el
placer, sino porque en el fondo sueña con el hombre de su vida para casarse. Por
eso, cuando se rompe una relación, ella lo siente más que él porque ha dado algo
de sí misma. En este sentido, es bueno que no se tome las relaciones sexuales a
la ligera y que no se ate muy pronto a una persona: es muy probable que no se
vaya a quedar con el primero que se cruce en su camino. Tiene toda la vida por
delante para encontrar el "suyo", el definitivo. El factor tiempo es muy
importante: unos "novios" que se conocen desde los 15 años tienen demasiados
años por delante hasta poder fundar un hogar. En estos años suelen cambiar de
carácter, de intereses y es lógico que luego encuentren a otra persona que les
guste más. Los jóvenes para casarse necesitan una madurez mínima, tanto
fisiológica y psíquica. Además, los novios no son todavía esposos, por mucho que
crean amarse; su compromiso no da derecho a actos que deben reservarse para el
matrimonio. Un planteamiento muy difundido es el de querer conocerse
sexualmente: probar si se acoplan el uno al otro. Esto es algo engañoso, ya que
el conocimiento mutuo no se limita a la cama. Lo que sí hay que aprender son los
gustos del otro, sus aficiones, ver cómo es su familia, sus amigos, cómo se
comporta en situaciones adversas. Esto no se puede comprobar en unas semanas o
meses de convivencia sin mayor compromiso, cuando existe la posibilidad de coger
la puerta y decir adiós ante el primer contratiempo.
En definitiva,
nuestras adolescentes se encuentran con una tarea dura, ya que deben armonizar
la nueva configuración orgánica, sus nuevos impulsos sexuales y el ambiente,
para conseguir una personalidad sana y definida. Por esto, debemos educar a los
hijos para la vida, no para cualquier vida, sino para una vida feliz.
Ojo con las rebeldías
Los padres debemos supervisar su
comportamiento, el uso de drogas y alcohol, el hábito de fumar y advertir de los
peligros de citas con personas mayores que ellas; las chicas se sienten atraídas
por la aparente "madurez" de chicos mayores y se rebelan hacia las advertencias
de los padres. Si bien cuando una hija tiene buenas amigas tenemos la mitad de
la batalla ganada, no debemos olvidar que viven en un entorno que les arremete
mediante la publicidad, las series de televisión, las revistas, las letras de
las canciones, etc. Hemos de estar al día y hablar con ellas de sus inquietudes,
teniendo en cuenta que son imprudentes, inestables e impacientes. Por eso, en el
fondo, les da seguridad que a veces les digamos que no. Necesitan sentir una
mano fuerte y segura en su casa, aunque protesten.
"Soy la única que
no lo ha hecho"
En las conversaciones con nuestra hija puede que nos
asegure que todas sus amigas, excepto ella, han tenido relaciones. Debemos
explicarle que más de la mitad de las chicas que las inician antes de los 16
años, consideran que deberían haber esperado más. Una chica suele ceder a las
presiones del chico porque no quiere dar la impresión de ser anticuada, porque
"todas lo hacen". Pero éstas no caerían en semejante trampa si supieran que "no
todas lo hacen" y que muchos hombres todavía aprecian la virginidad a la hora de
elegir la madre de sus hijos. Una niña de 12 años ya puede tener un hijo, pero
no está preparada mentalmente para cuidarlo y educarlo. Estas relaciones
prematuras están condenadas casi siempre al fracaso, pues se tiene por amor lo
que en realidad son unas vivencias sexuales basadas en actividades inmaduras.
Para pensar…
* Tenemos que procurar que nuestras hijas
adquieran criterios para saber distinguir entre lo que está bien y lo que está
mal.
* Los medios de comunicación ejercen una presión importante
respecto al concepto de las relaciones sexuales entre los jóvenes. Los padres
debemos competir con éstos y ofrecer modelos atractivos que contrarresten,
actividades alternativas y ayudarles a seleccionar programas adecuados de cine,
televisión, etc.
* En todas las cuestiones (salidas nocturnas, amigos,
fiestas, televisión) siempre es más eficaz razonar que prohibir.
* EI
desarrollo y carácter de cada hijo es distinto, por lo que la información sexual
debe ser individualizada.
* Debemos hablar de sexo con delicadeza,
claridad y naturalidad; evitar la sexofobia y enseñar el respeto hacia la vida y
el misterio de la procreación.
* En la educación, no hay que confundir
la naturalidad con la falta de pudor (como mostrarse desnudos ante los hijos).
La educación del pudor es importante para que sepan defender la propia intimidad
física y psicológica.
* Debemos contestar siempre a sus preguntas cuando
nos las planteen, nunca posponer las respuestas.
…y actuar
Hay
que buscar los momentos idóneos para hablar con nuestras hijas. Por ejemplo,
cuando el resto de los hermanos se han acostado, entrar en su habitación y
dedicarles un buen rato para que nos cuente sus cosas. La tranquilidad de la
casa, la intimidad de la noche, la cercanía al estar las dos sentadas en su
cama, etc., propician un clima de confianza que favorece conversaciones más
profundas.