Catholic.net
Fuente: Catholic.net
Autor: Lucrecia Rego de Planas

– «Estoy muy escéptico». Esta fue la respuesta de un
sacerdote a quien admiro mucho, cuando le pregunté su opinión acerca del
documento de Aparecida.
– «El documento es completo -continuó– pero la
verdad, creo que nadie hará absolutamente nada. En la Iglesia hay muchos
documentos y pocas acciones. Me temo que todo se quedará en eso: un documento
más».
Confieso que su comentario me dolió en lo más profundo del alma,
como si hubiera sido yo misma la autora del documento. Durante varias horas
después de conversar con él, sus palabras continuaban resonando en mi cerebro:
«Es sólo un documento más»; «Nadie hará absolutamente nada».
Esa noche,
al irme a dormir, seguía dando vueltas a esto y pensaba: «Nuestros obispos nos
han señalado ya el camino a seguir. ¿Cómo puede decir el padre, a quien quiero y
admiro tantísimo, que "nadie hará absolutamente nada" ? Con que él y yo
hiciéramos algo, ya la Iglesia habrá hecho algo. ¿O no somos acaso él y yo,
parte de la Iglesia?».
Lo bueno de esa conversación fue que me di cuenta
que, independientemente de lo que el padre decidiera hacer, yo sí debía hacer
“algo”
Si nuestros obispos y el mismísimo Papa
habían dedicado tantos días al análisis de la situación de la Iglesia, no
estaría bien que sus conclusiones y directrices se quedaran sólo como “un libro
más” adornando las bibliotecas de las parroquias.
Este fue el motivo por
el cual hablé de nuevo con el padre y fue él mismo quien me impulsó a
desarrollar, con ayuda de mi equipo de trabajo, el proyecto que deseo
presentarles hoy en nombre de Catholic.net, como miembro de la RIIAL*, y que
ponemos humildemente a disposición de la Iglesia, pidiendo a Dios que sirva para
potenciar la Gran Misión Continental, de la manera como nosotros podemos
hacerlo: desde el mundo virtual.
Se trata una herramienta que facilita
la lectura y comprensión del documento (para aquellos que no les gusta leer) y
que sirve para invitar y unir a todos aquellos que sí desean hacer “algo”
(lo que sea) para poner en marcha la Gran Misión.
Para los que aún no
han podido leer el documento, les explicaré rapidísimo en qué consiste el
asunto:
Nuestros obispos se reunieron para analizar la situación de la
Iglesia, buscando la manera de que cada discípulo (todo aquél que se dice
cristiano) se identifique plenamente con Cristo y se convierta en un misionero,
en un transmisor de la Buena Nueva del Evangelio dentro de su propio ambiente,
con sus palabras y su testimonio, de modo que Jesucristo vuelva estar presente
en la vida de nuestros pueblos.
Después de muchos días de análisis y
estudio de las diferentes realidades de nuestro continente y del papel que
juegan los diversos actores dentro de la Iglesia en Latinoamérica (todo esto
aparece en el documento), nuestros pastores, iluminados por el Espíritu Santo,
vieron que la Iglesia debe trabajar primordialmente en que cada cristiano (sin
excepción alguna) se inserte en un proceso que consta de cinco etapas:
(cualquier cosa), desde Catholic.net, para ayudar a poner en
marcha la Gran Misión Continental a la que nos estaban convocando los obispos en
el documento de Aparecida.
1. Tener un Encuentro personal con Jesucristo, contemplar su Rostro
para enamorarse de Él.
2. La conversión, a través del sacramento
de la reconciliación.
3. Ser un verdadero discípulo de Cristo,
interesado en conocer y profundizar en las verdades de la fe y en la Sagrada
Escritura, para parecerse cada día más a su Maestro.
4. Integrarse en
una comunidad que lo acoja, lo acompañe y lo ayude a seguir adelante en su
camino de formación y conformación con la persona del Maestro.
5. Cada
discípulo, identificado plenamente con Cristo e inserto en una comunidad, querrá
hacer partícipes a los demás de la riqueza que él ha descubierto y se convertirá
espontáneamente en misionero, que llevará a los demás al Encuentro
Personal con Jesucristo... para que el proceso se repita sucesivamente, hasta
que el Mensaje de Cristo sea conocido y vivido por todos.
Los problemas de
la Iglesia en Latinoamérica se deben, en gran parte, a que existen en ella
muchísimos cristianos “incompletos” (laicos, sacerdotes, religiosos y obispos)
que no han recorrido este proceso en su totalidad y se encuentran estancados y
anquilosados en una de las etapas.
Cada uno puede observarse a sí mismo
y descubrirse entre estos católicos “incompletos”, como por ejemplo, entre ésos
que trabajan todo el día en obras de la Iglesia, pero que jamás han tenido una
experiencia viva de Cristo y no lo conocen ni a Él ni a sus enseñanzas. O entre
los que estudian mucho, que son discípulos ejemplares, conocen la Sagrada
Escritura y la doctrina al derecho y al revés, pero jamás se han animado a
anunciar el Evangelio a otros. Tal vez alguno se descubra entre los que se
sienten solos porque no han encontrado una comunidad que les acoja dentro de la
Iglesia o entre aquéllos que han contemplado el Rostro de Cristo pero no saben
cómo invitar a otros para que también lo conozcan. O, tal vez, entre aquellos
que se llaman cristianos, pero que su vida no refleja lo que creen, pues la
viven al margen de Dios.
Nuestros obispos nos están convocando a todos:
sacerdotes, religiosos, consagrados y laicos, hombres y mujeres, niños, jóvenes
y ancianos, a que entremos en el proceso de esta Gran Misión continental, desde
nuestro propio lugar de trabajo, en el ambiente en donde Dios nos ha permitido
estar: los empresarios en sus empresas, los educadores en las escuelas, las amas
de casa con sus familias, los sacerdotes en las parroquias, los políticos desde
la vida pública, cada uno debe ser discípulo y misionero ahí mismo en donde Dios
lo ha puesto.
Sé que muchos serán indiferentes a este llamado, pero tal
vez algunos no. Ésos... que sí quieren hacer algo (enseñar, aprender, preguntar,
compartir, trabajar...) por este ambicioso proyecto de la Iglesia en
Latinoamérica, sólo tienen que hacer click aquí o copiar
en su navegador la dirección http://misionaparecida2007.catholic.net
Ahí encontrarán algunas pantallas en las que aparecen textos selectos
del documento y muchos botones en los que pueden dar click para ubicarse en el
lugar correcto dentro del proceso de la misión, de acuerdo con su propia
realidad, sus intereses e inquietudes y para encontrarse y unir fuerzas con
muchas otras personas que tienen los mismos intereses, preocupaciones y
dificultades, a lo largo y ancho de todo nuestro continente.
Pido a Dios
que nos ayude para que esto sirva de algo, aunque sea, de modo que Aparecida no
se quede como “un documento más” con el que “nadie va hacer absolutamente nada”
Que Dios los llene de bendiciones
Lucrecia
Rego de Planas
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