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Catholic.netFuente: Educar es amar Autor: Dr. Jorge Rodríguez
Los
Testigos de Jehová dicen que la vida corporal que poseemos es lo mismo que el
alma, por lo cual al morir, nuestro ser desaparece y solamente queda en la
memoria de Dios, hasta el día de la resurrección, cuando El nos vuelva a la
vida. Pero eso se contradice completamente con lo que nos enseña la Biblia sobre
el particular. Nosotros creemos que una parte nuestra: alma o espíritu,
llamémosla como mejor nos parezca, es inmortal y perdura a nuestra muerte
física. Veamos los pasajes bíblicos que fundamentan la doctrina católica sobre
este punto:
Gn 5.24 Enoc anduvo con Dios hasta que Dios se lo llevó:
sencillamente desapareció. (Sir 49.14) 1 Sm 28.15 Samuel le dijo: ¿Por qué
has molestado mi descanso? 2 Re 2.11 Y Elías subió al cielo en un remolino.
Mal 3.23 Les voy a enviar al profeta Elías antes que llegue el día de Yavé.
Sab 3.1-3 Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún
tormento podrá alcanzarlos. En realidad, entraron en la paz. Ecl 12.7 El
polvo vuelve a la tierra de donde vino, y el espíritu sube a Dios que lo dio.
Sir 48.10 Esta escrito que volverás (Elías) un día para apaciguar la cólera.
Mt 10.28 ‘No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma’.
Mc 9.4; Y se les aparecieron Moisés y Elías que hablaban con Jesús. (Lc
9.30; Mt 17.3) Lc 16.25 ‘Ahora él encuentra aquí consuelo y tú, en cambio,
tormentos’. Lc 20.38 ‘El no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven
por El’. Lc 23.43 ‘Hoy estarás conmigo en el paraíso’. Jn 8.56 ‘En
cuanto a Abraham, se alegró pensando ver mi día. Lo vio y se regocijó’. 1
Cor 15.6 Después se dejó ver por más de quinientos hermanos juntos, algunos de
los cuales ya han entrado en el descanso. 2 Cor 5.28 Por eso nos viene
incluso el deseo de salir de salir de este cuerpo para ir a vivir con el Señor.
2 Cor 12.2-4 Sé de un cierto creyente … que fue arrebatado al paraíso.
Filip 1.23 Por una parte siento gran deseo de largarme y estar con Cristo,
lo que sería sin duda mucho mejor. 1 Tes 5,23 Que se digne guardarlos sin
reproche en su espíritu, su alma y su cuerpo hasta la venida de Cristo Jesús.
Heb 11.5 Enoc fue trasladado al cielo en vez de morir … Dios se lo había
llevado. Heb 12.23 A Dios, juez universal, al que rodean los espíritus de
los justos que ya alcanzaron su perfección. 1 P 3.19-20 Entonces (Jesús) fue
a predicar a los espíritus encarcelados; me refiero a esas personas que se
negaron a creer en tiempo de Noé. 1 P 4.6 El evangelio ha sido anunciado a
muchos que han muerto; … , a través del Espíritu viven para Dios. Ap 6.9-10
Divisé debajo del altar las almas de los que fueron degollados a causa de la
palabra de Dios …Se pusieron a gritar con voz muy fuerte. Ap 11.12 Entonces
una voz poderosa les gritó desde el cielo: ‘Suban’. Y subieron al cielo en medio
de la nube a la vista de sus enemigos. Ap 14.3 Y nadie podía aprender aquel
canto, a excepción de los ciento cuarenta y cuatro mil que han sido rescatados
de la tierra.
Todos nacemos con el pecado original
Todos,
desde el nacimiento, venimos al mundo con el pecado original, que no viene a ser
sino la tendencia que tenemos a pecar, producto del pecado de nuestros primeros
padres, resultado del pecado de la raza humana. El pecado original se borra con
el bautismo, en el cual recibimos la gracia santificante.
Job 4.17-18
¿Hay algún hombre que se encuentre bueno delante de Dios? ¿Será puro algún
mortal a los ojos de su Hacedor? Sal 51.7 Tú ves que malo soy de nacimiento,
pecador desde el seno de mi madre. Rom 3.11 No hay nadie bueno, ni siquiera
uno. Rom 5.12 Un solo hombre hizo entrar el pecado en el mundo, y por el
pecado la muerte. Después la muerte se propagó a todos los hombres. Ef 2.3
Nos dejamos llevar por las codicias humanas, obedeciendo a los deseos de nuestra
naturaleza… ,e íbamos directamente al castigo.
Yo creo, Señor; en Ti que eres la Verdad Suprema. Creo en todo
lo que me has revelado. Creo en todas las verdades que cree y espera mi
Santa Madre la Iglesia Católica y Apostólica. Fe en la que nací por tu
gracia, fe en la que quiero vivir y luchar fe en la que quiero morir.