PHOENIX, viernes, 21 de agosto de 2009 (ZENIT.org).-
El
doctor Adolfo Orozco, experto investigador de la Tilma en la que está
grabada la imagen de la Virgen de Guadalupe que se le apareció a San
Juan Diego hace 478 años, señaló que el estado extraordinario de
conservación de esta reliquia sagrada "está completamente fuera de todo
tipo de explicación científica".
En su conferencia durante el
Primer Congreso Internacional Mariano sobre la Virgen de Guadalupe que
se celebró en Phoenix del 6 al 8 de agosto, organizado por los
Caballeros de Colón, el experto explicó que "todas las telas similares
a la de la Tilma que fueron colocadas en ambientes húmedos y salinos
como el que rodea a la basílica no duraron más de diez años".
Una pintura que copia la imagen de Guadalupe hecha en 1789 confirma
este hecho. "Esta imagen fue pintada con las mejores técnicas de su
tiempo, la copia era hermosa y estaba hecha con una tela bastante
similar a la de la Tilma original. Además, también estaba protegida con
un vidrio desde que fue colocada allí", dijo.
Sin embargo,
"ocho años después, esta copia tuvo que ser desechada porque estaba
perdiendo los colores y las fibras se iban rompiendo. En
contraste -precisa Orozco- la Tilma original ya había estado siendo
expuesta por 116 años sin ningún tipo de protección, recibiendo todos
los rayos infrarrojos y ultravioletas de decenas de miles de velas que
estaban cerca de ella; y estaba expuesta a la humedad y el aire salino
que rodea al templo".
Una de las características más
interesantes de la Tilma, prosigue, "es que la parte de atrás de esta
tela es rugoso y poco lisa; mientras que la parte de adelante (donde
está la imagen de Guadalupe) es ‘tan suave como la seda' como señalaban
los pintores y científicos en 1666; y confirmó luego casi cien años
después, en 1751, el pintor mexicano Miguel Cabrera".
Tras
comentar que la Tilma está hecha de las fibras del Agave, Orozco relató
dos hechos que tienen que ver directamente con su conservación. El
primero ocurrió en 1785 cuando un trabajador accidentalmente derramó un
líquido compuesto por 50% de ácido nítrico en la parte derecha de la
tela. "Está fuera de una explicación natural el hecho que el ácido no
destruyera el tejido; y que no dañara las partes coloridas de la
imagen", precisó.
El segundo, dijo luego, se relaciona con
la explosión de una bomba cerca de la Tilma en 1921, que ocurrió a 150
metros de ella y que destruyó todos los vidrios en ese radio. Sin
embargo, dijo el experto, "inesperadamente, ni la Tilma ni el vidrio
común que la protege fueron dañados o se rompieron". Lo único afectado
fue un Cristo de hierro que terminó doblado.
"No hay
explicación para el hecho que las ondas expansivas que rompieron los
vidrios de 150 metros a la redonda no hayan destruido el que cubría la
Tilma. Algunos dicen que el Hijo, con el crucifijo que sí fue afectado,
protegió la imagen de Su Madre. Lo cierto es que no tenemos una
explicación natural para este hecho", concluyó.
El doctor
Adolfo Orozco es físico e investigador del Instituto de Geofísica de la
Universidad Nacional Autonómica de México desde 1970. Publicó 13
trabajos en revistas internacionales de su área de investigación: rayos
cósmicos, geomagnetismo e historia de la ciencia; y presentó 42
trabajos en Congresos Nacionales e Internacionales sobre su
especialidad. Fue socio fundador y secretario general del Centro
Mexicano de Sindonología de 1983 a 1998, que dirige desde 1999. Es
miembro del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, desde
septiembre 2004.

