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Fuente: www.feliceslosninos.org Autor: Padre Oscar Pezzarini
Me
pregunto muchas veces si el hecho de ser “perfeccionista” es verdaderamente una
virtud, o un defecto. Y creo que tiene de las dos cosas.
Es una virtud,
desde ya, porque es algo que nos impulsa a hacer todas las cosas perfectas.
Pero me parece que también es un defecto, dado que la realidad nos dice
que en este mundo lo perfecto, no existe plenamente. Siempre está la posibilidad
de equivocarse, y de hecho nos equivocamos.
Por eso es que me parece que
el hecho de “aprender a equivocarse” es importante, quizás debiera ser una de
las primeras cosas que tendrían que enseñarnos: que el fallar, es parte de
nuestra condición humana. Que debemos buscar realizar todo lo más
“perfectamente” posible, pero que inevitablemente está la posibilidad de
equivocarnos.
El hecho de aprender a equivocarnos, sin dudas que nos
ayudaría en muchas circunstancias que nos toca vivir, sobre todo para poder
superarnos, y no creer que “hemos fracasado”, y quizás sólo haya sido que
creíamos que inevitablemente todo nos iba a salir como lo planeamos, es decir,
perfecto, y en realidad lo que después aparece como fracaso, no es otra cosa que
la posibilidad que hay siempre de cometer un error, o de que no todo salga “tan
perfectamente”.
Siempre pienso que en la vida lo importante no es no
fallar, “no caerse”, sino el ver cómo reaccionamos ante una falla, si somos
capaces de levantarnos de una caída.
Por eso me parece fundamental que
ya en la educación que damos a nuestros niños y jóvenes, los preparemos para esa
posibilidad de equivocarse, de saber superar un error, de poder “asumirlo”,
“hacerse cargo” de sus fallas, y no hacerles creer que pueden ser “omnipotentes”
a tal punto que si cometen un error, ya hay que hablar de “fracaso”.
Los
jóvenes tienen grande ideales, están hechos para las grandes empresas, y eso no
se debe aplacar, pero sí mostrarles que muchas veces la realidad nos enseña que
hay logros que vienen después de algunos obstáculos que hay que superar, que
muchas veces algo que llamamos fracaso, no es más que una nueva oportunidad para
demostrarnos que somos capaces de salir adelante, aún cuando todo haga pensar
que no valió la pena tanto esfuerzo que se ha puesto para llevar adelante una
tarea.
No existe quien no se haya equivocado alguna vez, lo que sí
existen seguramente son personas que han sabido sacar de sus errores nuevas
fuerzas para renovar un emprendimiento y no quedarse con la amargura de pensar
que todo esfuerzo es inútil y no vale la pena volver a intentarlo.
Espero que sepamos enseñar a los jóvenes que no hay una vida “sin
problemas”, sin posibilidad de errores, pero que sí hay en todo hombre una
capacidad para superarlos.
Padre Oscar Pezzarini Superior Provincial
de la Obra
Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México