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| Adolescentes apáticos |
Un 8% de los niños que ven demasiada televisión tienen
riesgo de caer en la apatía a partir de los
20 años, según una investigación de las Universidades de Pittsburgh
y Harvard que se publica en la revista ´Archives of
General Psychiatry´.
Los autores señalan que los mensajes transmitidos por
los medios podrían reforzar conductas de riesgo, interferir con el
desarrollo de la personalidad o inspirar miedo y ansiedad.
Los
autores del trabajo emplearon datos de la Encuesta Longitudinal Nacional
de Salud Adolescente para determinar la exposición a los medios
electrónicos entre 4.142 adolescentes que no eran apáticos al iniciar
el estudio en 1995. Se les preguntaba cuántas horas pasaban
a la semana viendo la tele o películas de vídeo,
jugando con videojuegos o escuchando la radio. Los adolescentes dijeron
que pasaban al día una media de 5,68 horas de
exposición a los medios. Siete años después, los participantes
tenían una media de 21,8 años cuando volvieron a ser
examinados. Un 7,4 por ciento de ellos habían desarrollado síntomas
de apatía.
El problema, además de una exposición excesiva a
este “botellón electrónico” es que los contenidos televisivos a veces
son claramente prejudiciales para ellos.
La protección del joven frente a
la violencia y el sexo goza de consenso en los
países democráticos. Está basada en el respeto a la dignidad
humana y en la indefensión del adolescente para elegir lo
que le conviene.
Los padres, que somos los responsables de nuestros
hijos, tenemos que prevenir a éstos sobre el mal uso
de la televisión. Algunos consejos prácticos podrían ir en la
línea de:
1.- Los hijos deben ser enseñados por sus padres,
tanto a ver espacios televisivos gratificantes y enriquecedores, como a
no ver aquellos que le puedan degradar en su dignidad
humana.
2.- Tenemos que enseñar a los hijos a que
no hay que “ver televisión”, sino que hay que ver
programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección
y discriminación, que nos habilitará para ver aquello que nos
conviene y no mirar aquello que no nos conviene.
3.-
Para crear un criterio de selección en el momento de
ver televisión, debemos evitar tener encendida la televisión, cuando no
hay nadie viendo un programa determinado.
4.- Un buen modo
de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano
el mando a distancia. El “zapping”, o la costumbre de
cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio
de selección.
5.- Nuestros hijos no deben tener un aparato
de televisión en su habitación ya que no sabemos lo
que seleccionan y ven, incentiva el aislamiento, puede provocar una
adicción a la televisión y es contrario a la vida
de familia.
6.- Es muy conveniente que los padres acompañen a
sus hijos a ver la televisión. De esta forma podremos
conocer directamente los efectos que producen en nuestros hijos los
programas que ven.
Pero sobre todo, tenemos que pasar más tiempo
con nuestros niños, tenemos que acompañarlos más, dialogar y enseñarles
más…. Sócrates, maestro de maestros, enseñaba a través de la
“mayéutica”. La llamaba así porque era el arte de dar
a luz, pues en cierto modo actuaba como partera. Era
como un guía que conducía a sus discípulos a través
de la caverna de las sombras para salir a la
luz de lo real.
Su enseñanza enfrentaba al alumno consigo
mismo, con sus propias limitaciones, conflictos y dificultades para
poder romperlas e ir más allá. La enseñanza era para
él una sagrada misión que no se podía prostituir con
una mala conducta, un mal ejemplo. “El oficio de maestro-
decía- es un sacerdocio, requiere de la magnética presencia del
maestro, que educe al guía interior que todos llevamos dentro.
Aunque el fuego duerme en la madera es necesario quien
lo prenda, y éste es el maestro”.
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