Autor:P. Javier Leoz

Cuando se busca... se encuentra a: María
En la sencillez y en el trabajo de cada día. En la capacidad de asombro ante el Misterio y, también, en el salir de uno mismo es donde, de forma privilegiada y sorprendente se da y tiene lugar la presencia y los signos de Dios.
Desde el siglo XIII, a orillas del río Guadalupe, vive, habla, consuela, enseña y alienta la VIRGEN DE GUADALUPE Patrona de Extremadura.
Aquel pastor que a la hora de encerrar su ganado, se dio cuenta que faltaba una pieza, al ir en su búsqueda se encontró, a orillas de las aguas de un río desconocido y escondido, el semblante de una Virgen que pasaría a llamarse como ese mismo arroyo: GUADALUPE.
Muy pronto los sacerdotes de Cáceres acompañaron al pastor y, después de excavar el terreno rocoso del lugar indicado, dieron con la imagen que posteriormente se hizo enclave histórico, origen de esta devoción y gran santuario que –después de diversas vicisitudes históricas y eclesiales- sigue siendo imán de fe, paz y de justicia en aquella región extrema y dura pero de convicciones religiosas sazonadas por la que hasta el día de hoy sigue siendo el hechizo y la gloria de esa tierra: LA VIRGEN DE GUADALUPE.
Su imagen pertenece al grupo de “vírgenes negras” de la Europa Occidental de los siglos XI y XII. Se aplicaba a la imaginería mariana aquel famoso pasaje del Cantar de los Cantares:” "Tengo la tez morena, pero hermosa, muchachas de Jerusalén, como las tiendas de Cadar, como los pabellones de Salomón. No os fijéis en mi tez oscura, es que el sol me ha bronceado" . Razón por la que los artistas medievales ennegrecían las tallas con betún una vez terminadas. Desde Alfonso X el Sabio hasta nuestros días, la Virgen de Guadalupe, sigue siendo un tesoro escondido en aquellas sierras y todo un símbolo para otros tantos países. Es aclamada como Reina de la Hispanidad. Su fiesta se celebra el 8 de septiembre.
UNA PALABRA: “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque se ha fijado en su humilde esclava” (Lc 1,39ss)
En tiempos, donde la técnica del orfebre no había llegado hasta las cotas de perfección que hoy conocemos, se eliminaban las impurezas del oro con una piedra negra que se llamaba “piedra de toque”.
Al contemplar la imagen morena de GUADALUPE sería bueno pensar si, María, no será ese “toque” que necesitamos para alejar de nosotros lo que desvirtúa y condiciona la grandeza y solera de nuestra FE.
Es cuestión de acercar nuestra vida a la suya y...comprobar la cantidad de hierro barato que empuja a que, nuestra existencia, no brille con los kilates y el esplendor del mismo oro.
Para ello, como el pastor extremeño, es cuestión de ponerse a contar no lo que tiene....sino aquello que le hace falta a nuestro corazón para que se mueva con los impulsos de Dios.
Feliz día con GUADALUPE
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