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El
Papa, dijo el Cardenal, "es quien se sienta en la Cátedra de San Pedro,
quien ejerce el mandato que Cristo confirió a Pedro como ‘piedra’ de la
Iglesia, para 'reforzar a los hermanos y para pastorear a la grey'".
Esto, explicó, "significa guiar a la Iglesia hoy como ayer a través de
todos los tiempos". Nace entonces una cuestión interesante, dijo el
cardenal Lajolo: "¿por qué tanta insistencia sobre el valor simbólico
de esta Cátedra?"
Primero que nada, destacó, "porque la
Cátedra sostiene la verdad que testimonia auténticamente la palabra de
Cristo y protege al hombre, todo hombre, no solo al fiel, de la
falsedad".
Además, agregó, porque ésta "espera la
prevalencia del amor", según la expresión de San Ignacio de Antioquía:
"le espera guiar a la Iglesia en el mundo en su respuesta al amor de
Cristo".
En la audiencia general del 22 de febrero de 2006,
el Papa Benedicto XVI explicaba que "la ‘cátedra’, literalmente, quiere
decir la sede fija del obispo, colocada en la iglesia madre de una
diócesis, que por este motivo es llamada ‘catedral’, y es el símbolo de
la autoridad del obispo y, en particular, de su ‘magisterio’, es decir,
de la enseñanza evangélica que él, en cuanto sucesor de los apóstoles,
está llamado a custodiar y transmitir a la comunidad cristiana".
"Cuando el obispo toma posesión de la Iglesia particular que le fue
confiada, con la mitra y el báculo, se sienta en su cátedra. Desde esa
sede guiará, como maestro y pastor, el camino de los fieles, en la fe,
en la esperanza y en la caridad", añadía Benedicto XVI.+
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