Matrimonio
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Iglesia está
firmemente convencida de que la verdadera solución de los problemas
actuales que encuentran los casados y que debilitan su unión es el
regreso a la solidez de la familia cristiana, lugar de confianza mutua,
de don recíproco, de respeto de la libertad y de educación para la vida
social".
"Con toda la comprensión que La
familia, "basada en el matrimonio como alianza conyugal en la que el
hombre y la mujer dan y reciben mutuamente", fue el tema central del
encuentro del Santo Padre con los prelados del Nordeste brasileño al
final de su visita "ad limina".
El Papa observó que los
informes de los prelados tocaban con insistencia la cuestión del
"asedio que sufre la familia" pero subrayan que "pese a todas las
influencias negativas" el pueblo del Nordeste brasileño "continúa
abierto al Evangelio de la vida".
"La Iglesia -prosiguió el
Papa- no se cansa de enseñar que la familia tiene su fundamento en el
matrimonio y en el plan de Dios", pero "en el mundo secularizado impera
la incertidumbre más profunda al respecto, especialmente desde que las
sociedades occidentales legalizaron el divorcio. El único fundamento
reconocido parece ser la subjetividad individual que se manifiesta en
la voluntad de convivir".
"En esta situación disminuye el
número de matrimonios porque nadie quiere comprometer su vida sobre
premisas tan frágiles e inconstantes, se multiplican las uniones de
hecho y aumentan los divorcios. Sobre esta fragilidad se consuma el
drama de tantos niños privados del apoyo de los padres, víctimas del
malestar y el abandono y se expande el desorden social".
"La Iglesia no puede permanecer indiferente ante la separación y el
divorcio de los cónyuges -dijo Benedicto XVI-, ante la ruina de los
hogares y las repercusiones del divorcio en los hijos que, para su
instrucción y educación, necesitan referencias precisas y concretas, es
decir de padres determinados y seguros que participan de forma diversa
en su educación".
"Este es el principio que la práctica del
divorcio está socavando y comprometiendo con la denominada familia
alargada y móvil, que multiplica los "padres" y las "madres" y hace que
hoy la mayoría de los que se sienten huérfanos no sean hijos sin
padres, sino hijos que tienen padres en demasía. Esta situación, con
sus inevitables interferencias y cruce de relaciones no puede dejar de
generar conflictos y confusiones internas, contribuyendo a crear en los
hijos una tipología alterada de familia, asimilable de algún modo a la
convivencia, a causa de su precariedad".
"Lala Iglesia siente
frente a algunas situaciones, los casados de segunda unión no son como
los de la primera: aquella es una situación irregular y peligrosa que
es necesario resolver, en fidelidad a Cristo, encontrando con la ayuda
del sacerdote un camino posible para poner a salvo a cuantos están
involucrados", afirmó el Santo Padre.
El Papa invitó a los
prelados a animar a sus sacerdotes y a los centros pastorales "a
acompañar a las familias para que no se dejen seducir por los estilos
de vida relativistas que promueven algunas producciones
cinematográficas y televisivas y otros medios de comunicación". "Tengo
confianza -concluyó- en el testimonio de los hogares que sacan energías
del sacramento del matrimonio para superar las pruebas. A partir de
familias como esas se debe restablecer el tejido de la sociedad".+
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