El verdadero "favorecido"
Muchos jóvenes no ven por qué tendrían queprivarse del placer sexual; se han dado cuenta de que el aborto es un recursomás para poner fin a un embarazo no deseado. Algunos piensan: "En el casode que algo falle y ella se quede embarazada, siempre podrá recurrir alaborto".
Stithrecuerda el caso de una estudiante muy lista, que vivía con su novio y sabíacómo resolver este problema. "Cuando le pregunté si estaba a favor o en contradel aborto, ella respondió: 'Soy pro-choice, pero a mi novio le digo que soypro-vida'. Estaba convencida de que razonando así, su novio tomaría lasprecauciones necesarias para evitar un embarazo".
Peroesta mentira, dice Stith, no sirve a todas las chicas que están en esasituación. "Si alguna le dice que es pro vida para que su novio descarteel aborto como una alternativa, podría ocurrir que él la acabe dejando por otrachica con una mente más 'abierta' respecto al aborto".
"Sesuponía que la legalización del aborto iba a suponer una gran libertad para lasmujeres; pero ha tenido el efecto perverso de liberar a los hombres y deatrapar a las mujeres", escribe Stith.
Enconsecuencia, una chica podría verse sometida a una verdadera extorsión. Y alfinal, con tal de que no le deje su novio, acaba haciendo todo aquello que noquería hacer: mantener relaciones sexuales desprotegidas, tener un embarazo yrecurrir al aborto que ha estado intentando evitar. Aunque no se puede decir quele han obligado a abortar, ciertamente la presión ha sido fortísima.
Más fáciles de manipular
Una herramienta para manipular a la mujer
Lalegalización del aborto concede así al hombre un nuevo medio para obtener loque quiere. Esto es particularmente cierto en los países en desarrollo, donde amenudo la mujer depende del hombre: "La legalización del aborto coloca alas mujeres en una posición inferior; el aborto concede a los hombres una nuevaherramienta para manipularlas como objetos sexuales".
El problemaes de la madre
Lalegalización del aborto a petición hace que haya también menos simpatía hacialas jóvenes que deciden seguir adelante con su embarazo. "Desde el momentoen que una chica decide dar a luz, la compasión hacia ella se debilita. Al finy al cabo, podía haber puesto fin a todos sus problemas si hubiera elegido elaborto. Así que si ella decide asumir esas dificultades, es porque sabe quepuede superarlas".
Enlugar de recibir apoyo en esos momentos, quienes deciden tener el hijo seenfrentan muchas veces a la soledad. "Puesto que sólo la madre tienederecho a elegir que el hijo nazca, el padre puede concluir que sólo a ellacorresponde asumir la responsabilidad de educarlo. El bebé es culpa suya".
La madre siempre culpable
"Cuandose aprobó el aborto, los hombres empezaron a pensar que no eran responsablesdel niño y, en consecuencia, que tampoco tenían obligación de casarse. A medidaque gana terreno la opción del aborto, cada vez más mujeres pierden la opciónde casarse".
Tambiénpuede parecer injusto que la mujer pueda eludir su responsabilidad como madrepor el aborto, mientras que al hombre se le niega la posibilidad de escapar ala paternidad (obligándole a pagar por el mantenimiento del niño). "Si elsexo consentido no implica el consentimiento para actuar como madre, ¿por quéhabría de suponer el consentimiento a ser padre?"
La mujer está todavía en peor situación si se descubre durante el embarazo que elniño es discapacitado: "Los médicos a menudo presionan a la mujer para queaborte; de modo que en el futuro ella no les culpe y no presente una demandapor el coste de criar a uno de estos niños. (...) Y si decide tener al bebé, esposible que hasta sus vecinas y conocidas le hagan sentirse culpable por nohaber abortado".
Elresultado de todo esto es que, al final, la madre se queda sola con su derechoa elegir, como la única responsable. "Por primera vez en la historia, elpadre, el médico y el seguro médico pueden apuntarla con el dedo como lapersona concreta que permitió que viniera al mundo un ser humanoinconveniente".
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