este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Catholic.netFuente: Comisión Episcopal de Pastoral familiar Autor: Mons. Rodrigo Aguilar
Martínez, Obispo de Matehuala, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral
Familiar
Catholic.netComunicado acerca de la responsabilidad de los católicos de anunciar,
celebrar y servir el Evangelio de la vida
Anunciar, celebrar y servir el
Evangelio
La Iglesia, tiene como misión fundamental la
evangelización, es decir, anunciar a Jesucristo, Palabra de vida que nos dice:
"Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10, 10), y
"Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos" (Jn 15, 13). Nos
da el mandato nuevo del Amor cuyo signo palpable es el cumplimiento de los demás
mandamientos: "Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor" (Jn 15,
10). Para Jesús, la experiencia más liberadora es precisamente el cumplimiento
de la voluntad de su Padre: " "Yo tengo para comer un alimento que vosotros no
saben... Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo
su obra"" (Jn 4, 32-34)
Con respecto a este Evangelio de la Vida, para
los verdaderos discípulos de Cristo en el seno de la Iglesia católica, "el
compromiso al servicio de la vida obliga a todos y cada uno", 1 lo cual implica la
responsabilidad de " hacerse cargo " de toda la vida y de la vida de todos", 2 pero sin
pretender tener la exclusividad pues " la defensa y la promoción de la vida
no son monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos". 3
Ante el hecho de que en los medios de comunicación social se ha
difundido el que un Centro de Derechos Humanos en México ha concedido un "premio
nacional de derechos humanos" a la institución que se autonombra "Católicas
por el derecho a decidir", y dada la alusión que se hace a la Iglesia
católica, a su doctrina y Magisterio sobre el Evangelio de la Vida, en nuestra
Comisión Episcopal de Pastoral Familiar vemos necesario y oportuno comunicar lo
siguiente con el fin de aclarar cualquier confusión que pudiera darse entre el
pueblo católico en México y en la opinión pública.
Hemos visto que en su
pretendida interpretación, la mencionada agrupación "católicas por el derecho
a decidir" significa más específicamente "por el derecho a abortar", lo cual
es completamente contrario y contradictorio con la auténtica enseñanza de la
Iglesia católica, en donde se afirma sin lugar a dudas que el aborto es un
"crimen nefando", es ir claramente contra el mandamiento: "No matarás".
Afirmamos, por tanto, que ningún católico tiene el derecho a "decidir" matar
a una persona concebida en el vientre de su madre. Además, la persona que
realiza o colabora a un aborto, y éste se consuma, queda automáticamente en
excomunión.
Consideramos contradictorio también el hecho de que sea un
centro de derechos humanos el que haya decidido conceder este "premio" o
"reconocimiento" a un grupo que pretende atribuirse el derecho a destruir la
vida de un ser humano inocente y débil, confiado por Dios a su madre y a su
padre y a la responsabilidad de todos: médicos, enfermeras, abogados,
legisladores, autoridades, instituciones, a todos. Vemos que se concede un
premio a quienes pretenden el "derecho a decidir" que se destruya el primero de
los derechos del ser humano: la vida. Por otro lado, este derecho a la vida
y todos los demás derechos de la persona humana concebida, acaba de ser
reconocido clara y definitivamente por la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, de modo que todo apoyo al aborto, directa o indirectamente, en México,
se sitúa fuera del orden constitucional, pues vendría siendo la decisión contra
el derecho primario y básico a vivir por parte de la persona concebida, aun
cuando, recurriendo a los eufemismos, se pretenda llamarlo "derechos al
bienestar, a la salud sexual y reproductiva de las mujeres".
"El
Evangelio del amor de Dios al hombre, el Evangelio de la dignidad de la persona
y el Evangelio de la vida son un único e indivisible Evangelio". 4 No se contradice a
sí mismo y tampoco se puede dar una contradicción en su difusión y enseñanza
fiel y auténtica. Por eso, si bien esto implica a todo fiel bautizado, afirmamos
que de manera especial involucra a los sacerdotes, consagradas y consagrados,
miembros de sociedades de vida apostólica, evangelizadores y catequistas:
ninguno de ellos debe enseñar algo diferente a la doctrina de la Iglesia
católica contenida en la Sagrada Escritura, su Tradición y Magisterio.
Declaramos por tanto que ningún obispo, sacerdote, consagrada y consagrado en
la plena comunión con la Iglesia católica, comparten o pueden compartir los
puntos de vista de las "católicas por el derecho a decidir". Si alguno lo
hiciera, rompe por ello mismo esta comunión y no puede llamarse católico.
Pensamos que algunas expresiones de la cultura de la muerte como el
aborto, son efecto de una situación más profunda: la ausencia de Dios en la vida
de la persona. Cuando Dios se eclipsa en la vida del hombre, el hombre mismo
termina eclipsándose y apartándose de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.
Invitamos a todos, personas e instituciones, a una conversión al Evangelio de la
Vida, es decir, a un cambio de mentalidad, de actitud y de conducta. 5
Ahora bien,
cuando como Iglesia católica optamos firmemente por la promoción y defensa de la
vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural, "no se trata de
imponer a los no creyentes una perspectiva de fe, sino de interpretar y defender
los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano". 6
Que
Jesucristo, Palabra de Vida, nos ayude a anunciar, celebrar y servir el
Evangelio del matrimonio, de la familia y de la vida. Él que ha hecho suya la
suerte de los más débiles nos ayude a valorar el don de la vida en todos sus
momentos y condiciones. Que María de Guadalupe, modelo y espejo de la mujer que
escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica proteja a nuestras familias, a
toda vida y toda la vida.
+ Mons. Rodrigo Aguilar Martínez Obispo de
Matehuala Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar