lunes, 09 de noviembre de 2009


Recuerda en el Ángelus la doctrina de Pablo VI


BRESCIA, domingo, 8 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).-Publicamos la intervención que pronunció Benedicto XVI antes de rezarel Ángelus este domingo tras presidir la eucaristía en la plaza PabloVI de Brescia.

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Al finalizar estasolemne celebración, doy cordialmente las gracias a quienes hangarantizado la animación litúrgica y a quienes de diferentes manerashan colaborado en la preparación y realización de mi visita pastoralaquí, a Brescia. ¡Gracias a todos! Saludo también a quienes nos siguena través de la radio y la televisión, así como a quienes están en laplaza de San Pedro, de manera especial a los numerosos voluntarios dela Unión Nacional Pro Loco de Italia. En el momento del Ángelus, deseorecordar la profunda devoción que el siervo de Dios Giovanni BattistaMontini tenía por la Virgen María. Celebró su primera misa en elsantuario de Santa María de las Gracias, corazón mariano de la ciudad,no muy lejos de esta plaza. De ese modo, puso su sacerdocio bajo lamaterna protección de la Madre de Jesús, y este lazo lo acompañó todala vida.
 
A medida que sus responsabilidades eclesialesaumentaban, él iba madurando una visión siempre más amplia y orgánicade la relación entre la Bienaventurada Virgen María y el misterio de laIglesia. Desde esta perspectiva, es memorable el discurso de cierre deltercer período del Concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964. Enesa sesión, fue promulgada la constitución sobre la Iglesia, Lumen gentium,que, según palabras de Pablo VI, "tiene como cumbre y corona todo uncapítulo dedicado a la Virgen". El Papa observó que se trataba de lamás amplia síntesis de doctrina mariana, nunca antes elaborada poralgún concilio ecuménico, con el fin de "manifestar el rostro de lasanta Iglesia, a la que María está íntimamente unida" (EnchiridionVaticanum, Bolonia 1979, p. [185], nn. 300-302). En ese contexto, proclamó aMaría Santísima "Madre de la Iglesia" (Cf. ibídem, n. 306), subrayando,con profunda sensibilidad ecuménica, que "la devoción a María... es unmedio esencialmente ordenado a orientar las almas a Cristo y asíunirlas al Padre en el amor del Espíritu Santo" (ibídem, n. 315).
 
Recordandoesas palabras del Pablo VI, también nosotros elevamos hoy nuestraoración: Virgen María, Madre de la Iglesia, te encomendamos a laIglesia bresciana y a toda la población de esta región. Recuerda atodos tus hijos; lleva a Dios sus oraciones; conserva firme su fe;fortalece su esperanza; aumenta su caridad. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María (Cf. ibídem, nn. 317.320.325).

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina


Tags: María, Madre de la Iglesia

Publicado por alfre1240 @ 15:11
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