SANTIAGO DE COMPOSTELA,
martes, 8 diciembre 2009 (ZENIT.org).-
Monseñor Julián Barrio, arzobispo de Santiago de Compostela, España, ha dirigido un carta pastoral los sacerdotes, religiosos y laicos de su diócesis exhortándoles a prepararse para la celebración del Año Santo Compostelano de 2010.
El arzobispo precisa que este Año Santo Compostelano 2010, es el
segundo del tercer milenio del cristianismo y recuerda que el próximo
será en el año 2021.
La diócesis, afirma monseñor Julián
Barrio, "debe vivir con gozo y entusiasmo este acontecimiento de gracia
que favorecerá la revitalización de nuestra vida cristiana en medio de
una situación de preocupante indiferencia ante los valores religiosos".
Por ello, exhorta a prepararse "espiritualmente para dar gracias a
Dios que nos ha bendecido con este don y para disponernos a acoger las
gracias jubilares".
En este sentido, propone a todos los
diocesanos que el 18 de diciembre, viernes de la tercera semana de
Adviento, sea un día de ayuno, "vivido con actitud profundamente
espiritual, ofreciendo cada familia una ayuda económica que considere
posible, a Caritas diocesana para que ésta pueda socorrer algunas de las
necesidades de los pobres y marginados".
Por otra parte,
ruega que el día 30 de diciembre, víspera de la Apertura de la Puerta
Santa, o en la fecha más próxima que parezca conveniente pastoralmente,
en la catedral, en las iglesias parroquiales y en los centros de culto
de comunidades religiosas se tenga un acto de adoración al Santísimo,
una hora santa, en el momento más oportuno.
"Muchas veces
-afirma el arzobispo- nos faltan palabras para expresar la riqueza de
nuestros sentimientos y son los signos, los gestos o los símbolos los
que nos ayudan a comunicar lo que las palabras no son capaces de
manifestar. Estos signos referidos orientarán nuestra mirada hacia el
Año Santo Compostelano".
Y concluye animando a esforzarse en
este Año Santo "para transmitir el mensaje revelado, celebrar el culto
cristiano en todas sus manifestaciones y practicar la caridad con sus
múltiples exigencias, siendo como Santiago Apóstol, amigos y testigos
del Señor".
Por Nieves San Martín

