domingo, 27 de diciembre de 2009
  
'Me conmueve la obra de Margarita Barrientos, y creo que es importante concientizar a la gente sobre la realidad en que vivimos. Cada uno puede aportar algo', dice el futbolista Fernando Redondo, después de recorrer varias mesas mientras sirve empanadas a los chicos, que lo reciben con aplausos en el almuerzo prenavideño del comedor Los Piletones. Pero su trabajo solidario no termina ahí: el deportista, que para muchos fue el mejor número 5 de la historia, volvió a ponerse la camiseta de Argentinos Juniors, después de casi 20 años, para jugar el Torneo Solidario Súper 8, en el que cada equipo representa una institución benéfica.

'El hecho de que podamos jugar el Súper 8 permite que fundaciones como la de Margarita Barrientos tengan la posibilidad de ganar un auto cero kilómetro y recibir dinero, esas son cosas que realmente a uno lo hacen sentir bien, que tienen un fin solidario y que se pueden hacer a través del fútbol. Entonces se completa un círculo.' Además, en cada partido del torneo, organizado por Zona Comunicación y por la Casa Mutual del Futbolista, se recaudan alimentos no perecederos que son distribuidos por Cáritas en los comedores de los lugares en los que se juega el torneo: Mar del Plata, Rosario, Caseros, Pergamino, Capital y Adrogué. 'Esto es algo para destacar, es muy importante, especialmente en los tiempos que hoy le toca vivir a la Argentina, donde todos podemos ayudar con nuestro grano de arena.'

'En mí existe un costado solidario que viene de toda mi familia. Es algo que uno hace porque lo siente. Nosotros somos de Adrogué y en la zona cercana hay gente que lo pasa mal, y nosotros tenemos un compromiso con ellos', cuenta con humildad el ciudadano ilustre que recibió ese reconocimiento en el primer partido que jugó del Torneo Súper 8, en agosto último. La placa se la entregó el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, y además fue recibido por los chicos de las inferiores del club en el que debutó en 1985.

'El Súper 8 me entusiasmó desde un principio porque tiene varios factores: es una manera de encontrarnos con ex compañeros que en muchos casos no están atravesando una buena situación económica y este torneo les genera un ingreso, y también de seguir disfrutando del fútbol, que es nuestra gran pasión, pero además con un costado social y solidario que es un valor agregado', detalla Redondo, capitán del equipo que apadrina la Fundación Margarita Barrientos. Aunque se trata de un campeonato amateur, 'todos los equipos lo tomaron muy en serio, y una vez que saltamos a la cancha es exactamente igual que cuando uno es profesional. Con muchos más años; con otra preparación física porque es la ley de la vida, pero con total seriedad, disfrutando del juego, pero queriendo ganar'.

Después de un recorrido exhaustivo por el comedor Los Piletones, el centro de salud, el banco de medicamentos, la guardería y el centro de día para abuelos, Redondo cuenta que tenía interés por conocer la obra de Margarita Barrientos, que se encuentra en Villa Soldati. 'Por un lado, me parece muy importante esa labor, y por otro, también me da cierta impotencia que en nuestro país haya gente que tenga esta necesidad. Creo que con educación, que es fundamental, y con valores prioritarios podemos ayudar a que todo mejore', asegura.

El deportista, que recuperó los afectos verdaderos desde que pasa más tiempo en la Argentina que en Europa, siempre está presente si se trata de ayudar a los demás. Desde jugar un partido a beneficio, como lo hará una vez más mañana, a la tarde, en el encuentro A la cancha por una sonrisa, organizado por la Fundación Por Un Piberío Integrado (PUPI), de Javier Zanetti, para contribuir con los chicos necesitados, hasta alguna otra ayuda que prefiere no divulgar.

Luján Francos

LA NACION


Tags: la solidaridad

Publicado por saavedragoffins102 @ 9:30
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