Fuente: Catholic.net
Autor: P. Mariano de Blas
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Santos niños inocentes de ayer y de hoy, rogad a Dios por los que hemos perdido la inocencia.
Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levantate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". José se levantó, y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió a Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años. conforme a la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos.
Reflexión
La fiesta de los primeros niños que murieron inocentemente por Dios.
Entonces murieron después de haber nacido.
Y eran poquitos.
Hoy mueren antes de nacer.
Y son millones.
Si por cada niño muerto injustamente depositáramos una flor,
llenaríamos muchos estadios de flores.
Los primeros murieron porque estorbaban a Herodes.
Los de nuestro tiempo siguen estorbando.
El aborto es la nueva espada de Herodes que mata sin compasión.
A mi juicio, el 28 de Diciembre se deberían celebrar no sólo a los niños de Belén muertos a espada, sino los millones de inocentes que mueren por el aborto.
El único que conoce quiénes son y cuántos son es Dios, porque a cada uno le regaló un alma inmortal desde el seno de su madre.
Santos niños inocentes de ayer y de hoy;
los que mueren de hambre, de frío,
los que no pueden nacer,
todos los niños maltratados...
todos los niños inocentes,
rogad a Dios por los que hemos perdido la inocencia.