Que
hombres y mujeres pensamos y actuamos de manera distinta no es una
novedad para nadie, sin embargo podemos comprender mejor el por qué
cuando analizamos algunos datos interesantes:
Un estudio recientemente publicado por la Revista Time, descubre
que las mujeres procesamos las palabras con los dos lados del cerebro,
en tanto que los hombres sólo lo hacen con la parte izquierda. Por otra
parte, Foley, Brothers y Hammer registran que “La manera en la cual el
cerebro del hombre está organizado podría orientar a un hombre hacia una
superioridad visual-espacial. Su cerebro está especializado, recibiendo
los problemas espaciales en el lado derecho y los problemas verbales en
el izquierdo. Las mujeres estamos más orientadas al lado izquierdo y
somos capaces de manejar el material verbal de modo más eficiente que
los hombres. El cerebro femenino no está especializado, sino que duplica
las habilidades en ambos lados. Ambos lados del cerebro trabajan juntos
en un problema. El cerebro femenino está más generalizado en sus
funciones. Muchas personas sienten que está es la razón por la que las
mujeres son capaces de tomar decisiones más rápidas que los hombres y
son más perceptivas. Si uno de los lados del cerebro de una mujer es
dañado, puede hacerse cargo, y retomar sus capacidades. No sucede lo
mismo en el hombre. Si un hombre tiene un colapso y el lado izquierdo
del cerebro es dañado, él podría perder su capacidad del habla porque el
lado derecho de su cerebro maneja sólo los problemas de espacio.”
En su libro Conéctese con el Mundo, Faith Popcorn explica que “Las
imágenes del cerebro también indican que las mujeres tienen una mayor
discriminación sensorial que los hombres. Por ejemplo, pueden leer el
contenido emocional en las expresiones faciales con más precisión y
facilidad que los hombres. Esto lo podemos comprobar al observar a los
hijos e inmediatamente notar «que algo les pasa», o cuando nuestro
esposo está tratando de mentir. Son capacidades inherentes, natas en
nuestra naturaleza femenina. Además cuando las mujeres recuerdan
acontecimientos dolorosos, muestran una mayor área de actividad de las
neuronas de sus cerebros que los hombres. Los neurólogos han demostrado
lo que todos ya sabíamos: que las mujeres están más en contacto con sus
emociones, son más atentas y más compasivas.
Significará todo esto que las mujeres somos ¿mejores
trabajadoras?¿mejores líderes?¿mejores vendedoras? Definitivamente no,
pero a la hora de trabajar es importante conocer todo esto porque en
definitiva los hombres y las mujeres piensan de manera diferente y
tienen una estructura emocional muy distinta. Mujer y hombre no se
comunican de la misma manera, no buscan las mismas cosas, no compran por
las mismas razones. En realidad, los hombres y las mujeres ven el mundo
bajo una luz completamente diferente.”
Estas diferencias en el pensamiento y la visión del mundo, nos
deben llevar en el trabajo profesional a crecer humana y espiritualmente
y para ello es necesario que conozcamos lo que nos hace diferentes y
complementarios con el sexo opuesto.
Como hemos visto somos más atentas, compasivas, detallistas. Si
desarrollamos estás cualidades en nuestro lugar de trabajo y programamos
estrategias para mejorar el ambiente laboral notaremos una gran
diferencia. Esto combinado con características anímicas del alma como
son la fuerza, la alegría, y la audacia, podemos ver que tenemos un
potencial natural a ser verdaderas líderes y promotoras de una
transformación organizacional gracias a un modo de pensamiento distinto
que el que han utilizado siempre los hombres al dirigir.
Ahora podemos entender que para una mujer el trabajo profesional es
vocación, urgencia, pasión, llamado. Edith Stein pensaba que quien
considere su trabajo como simple fuente de ganancia o como pasatiempo lo
desarrollará de una forma completamente distinta de aquel otro para
quien sea vocación profesional en sentido propio, es decir, de aquel que
se sienta llamado para ello.
Si meditamos en estas palabras podemos ver claramente la razón del
“efecto mediocridad” y las actitudes negativas en el trabajo que se da
en tantas persona.
La naturaleza de la inteligencia femenina debe empujarnos en el
trabajo profesional a desarrollar todo nuestro potencial creativo. Pero
para que esa creatividad pueda manifestarse en actos concretos y en
detalles individuales debemos tener la seguridad de que realmente mi
profesión es mi llamado personal para aprovechar lo mejor de mis
talentos.
Todo lo anterior debe plantearnos un cuestionamiento serio sobre
nosotras mismas: ¿Me apasiona lo que hago hasta el punto de experimentar
un verdadero júbilo en el alma? ¿Lo que hago es a lo que estoy llamada?
Estoy convencida de que aprovechar nuestras cualidades inherentes
como mujeres y comprender el sentido de la vocación profesional puede
llevarte a una reflexión profunda. Leer y releer lo aquí planteado puede
brindarte una mejor percepción de tu inteligencia de mujer, y meditar
seriamente sobre tu actividad profesional como un llamado.