lunes, 01 de febrero de 2010

Haz, durante dos o tres minutos y antes de retirarte a descansar, un breve examen de conciencia.

Ponte en la presencia de Dios, reconociendo su grandeza y tu pequeñez. Dile: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.


Invoca a tu ángel custodio, pidiéndole que te ilumine para descubrir tus virtudes y defectos: lo que he hecho bien, lo que he hecho mal y lo que podía haber hecho mejor.



Examínate con sinceridad:


— ¿Me he acordado con frecuencia que Dios es mi Padre? ¿Le he ofrecido mi trabajo? ¿He aprovechado el tiempo? ¿He rezado con pausa y atención?


— ¿He procurado hacer la vida agradable a los demás? ¿He criticado a alguien? ¿He perdonado? ¿He rezado y ofrecido sacrificios por la Iglesia, por el Papa y por todos aquellos que el Señor ha puesto cerca de mi?


— ¿Me he dejado llevar por la sensualidad? ¿Por el orgullo?


— ¿Qué propósito concreto querría Dios que hiciera para mañana?



Contrición.
Reza el acto de contrición pidiendo perdón al Señor.

Propósito.
Haz un propósito concreto para el próximo día:


- Alejarme de ciertas tentaciones.

- Evitar faltas específicas.
- Esforzarme por practicar alguna virtud.
- Aprovechar las ocasiones que se presenten para mejorar.

Reza tres Avemarías a la Virgen Santísima, pidiéndole la virtud de pureza para ti y tus seres queridos.

Tags: realización personal

Publicado por saavedragoffins102 @ 12:10
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios