Es el hombre un animal que se nutre de trascendencia.
Busca y anhela algo que le sobrepasa, pero que le satisface
totalmente.

Al hombre le aqueja un hambre insaciable de algo más, algo
mayor, algo superior. Es el hombre un animal que se nutre de trascendencia.
Busca y anhela algo que le sobrepasa, pero que le satisface totalmente. Y cuando
lo ha conseguido es capaz de cualquier cosa por conservarlo - lo que llamamos
heroicidades, o hazañas-. Sólo lo sobrenatural, lo que no desaparece con
nuestros días, ha podido proponer fines sensatos a la naturaleza humana:
nuestras obras en esta vida tienen un “eco” que no se borrará después de la
muerte.
Pero, ¿qué es ese “algo”? ¿Qué es lo que el hombre busca
realmente, lo que le atrae de una forma obsesiva hasta encontrarlo, o perderse
en el intento? ¿El bien? ¿La verdad? ¿La belleza? ¿La perfección? ¿Quizá
“Alguien” que reúna todo en sí mismo?
Tenemos la certeza de que una
semilla de inquietud ha sido sembrada en el alma de cada hombre. Desde lo más
profundo de su ser clama por esa trascendencia que lo nutra: los valores, los
ideales, lo más profundamente humano. Y es esto lo que nos admira de un hombre:
encarna algún valor, algo que le hace más persona, que lo completa. No es el
hombre, si no la virtud que en él percibimos, lo que destaca. Héroes puede haber
tantos como hombres, con mayor o menor fama - las hazañas no son de menor valor
porque nadie las alabe - sin embargo los consideramos una clase superior de
hombres.
Tenemos que contemplar lo que hay detrás de la persona del
héroe, del hombre, para ver toda la realidad. ¿Por qué es un héroe? ¿Qué es lo
que le hace serlo? Lo es, porque en él se refleja un ideal, porque defiende unos
valores que pone por encima de sí mismo y por los que da su misma
vida.
En el libro cuarto de la famosa trilogía de Tolkien uno de los
principales personajes resume en esta frase todo lo que esta idea expresa: “Yo
no amo la espada porque tiene filo, ni la flecha porque vuela, ni al guerrero
porque ha ganado la gloria. Sólo amo lo que ellos defienden.” Hay algo que
fundamenta al hombre y que diferencia a un hombre de los demás: el verdadero
héroe es aquel que ha puesto en la base de su vida unos valores, unos principios
El hombre que sigue un Ideal.
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