Cuando
una persona le dice a otra: te amo de verdad, quiere decir con un amor
auténtico, con todas las consecuencias, hasta el final. Y si es un
cristiano coherente, esto significa: te amo con aquella fuerza que me da
no sólo mi pobre naturaleza sino la obra entera de Cristo, a quien
estoy unido con toda la familia de Dios. Y así los cristianos –es el
trasfondo de la tercera encíclica de Benedicto XVI– contribuimos al
desarrollo de las personas y de los pueblos. Como señalaba Edith Stein y
lo certificó con la entrega de su vida, en el cristianismo la verdad y
caridad son inseparables y se exigen mutuamente.Tags: vivir el amor