este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
El problema no está, en si la vida es
fácil o difícil, sino en cómo reaccionamos ante los obstáculos.
Si un día
se te cierra una puerta, la solución no es romperte la cabeza dando contra ella,
sino preguntarte si no habrá, al lado de ella o en la misma dirección, alguna
otra puerta por la que puedas pasar.
En la vida tienes que aceptar a
veces salidas de emergencia, aunque te obliguen a dar un pequeño rodeo. Procura,
al mismo tiempo, tener siempre encendidas tres o cuatro ilusiones; así, si te
apagan una, aún tendrás otras de las que seguir viviendo.
Distingue
siempre entre tus ideales y las formas de realizarlos. Aquellos son
intocables, estas no. Si alguien pone obstáculos a tu ideal, pregúntate si se
opone de veras a tu ideal o a la forma en que estás realizándolo. Y no veas
problema en cambiar de forma de buscarlo, siempre en cuanto sigas buscando el
mismo ideal.
Aprende en la vida a ser persistente y tenaz, pero no
confundas la tenacidad con la cabeza dura.
No cedas ni en tus ideas ni en
tus convicciones, pero no olvides que una verdad puede decirse de mil maneras y
que no siempre vale la pena sufrir por ciertos modos de expresión.
Y
cuando llegue una ola que sea más fuerte que tú, agáchate, déjala pasar,
espera... y luego, sigue nadando. Intenta convertirte en lo mejor que puedes
ser.
Muchos tienen miedo de lograr su potencial porque temen encontrarse
con una puerta cerrada.
Esto no es una actitud correcta. Debes
desarrollarte a ti mismo lo mejor posible.
Aún la persona más pequeña
tiene el potencial más grande si utiliza todo lo que está dentro de
ella.
Hoy podríamos preguntarnos cuál es nuestra actitud ante la vida.
Quizás es el momento de empezar a modificar todo aquello que no nos permite
avanzar o que pone freno a nuestras ilusiones.
A veces somos tercos y ni
siquiera intentamos cambiar un poco y al pasar los años, cuando ya estamos cerca
del final mirando hacia atrás nos decimos: - Si hubiera hecho... Si en aquel
momento... Si se me hubiera ocurrido...
Nuestra actitud ante la vida es
la que encierra la respuesta a muchos de nuestros interrogantes, solo que a
veces no vemos nada, o creemos ser fantásticos y preferimos convencernos y
culpar al entorno de todo cuanto nos sucede.
Todos vivimos inmersos en
nuestro entorno y en nuestra circunstancia... Entorno y circunstancia
que la mayoría de las veces son difíciles o imposibles de modificar, de modo
que, en cierta medida, somos un poco esclavos de ellos. Pero lo que si podemos
modificar es nuestra actitud ante esos factores... Podemos dejar que nos abatan
y nos dominen... O podemos triunfar ante ellos.
Esos que triunfan, esos
que pese a todo lo que se les pone a su paso, logran beber la vida como viene,
sin tribulaciones, esos que logran atrapar entre sus manos lo que verdaderamente
tiene sentido y dejan de lado todo lo superfluo, esos habrán dado con la
clave... Y serán los poseedores de la felicidad.