este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
En nuestra búsqueda de la misericordia, paz y perdón que sólo Dios puede darnos,
Él llega de una manera especial a cada uno de nosotros.
Quizás, todavía,
nuestro corazón está vacío, con dudas; pero, el ambiente de CUARESMA, nos
facilitan mucho el poder recuperar un montón de cosas que nos cuesta hacer
durante el año. Nos resulta más fácil, en este tiempo, buscar y sentir la paz.
Hace muchos años, un pueblo ansioso deseaba la venida de Jesús. Eran
muchos los que estaban cansados y esperaban la llegada del liberador, de alguien
que restableciera el orden social, económico y político. Y eran muchos también
los que esperaban la llegada de un salvador que viniera en nombre de Dios, para
restablecer la paz verdadera, la paz espiritual en el interior de cada hombre.
Hoy, todos deseamos que nuestro corazón se llene de paz y que, en el
mundo, convivan como hermanos la esperanza y la justicia.
Jesús llegó
para liberar íntegramente al hombre (en lo social, lo material y también en lo
espiritual) Por esto, durante su paso sobre esta tierra, nos enseñó que su
presencia es la "liberación total" para aquellos que buscan su camino de manera
correcta.
Veamos: en el Padrenuestro, lo primero que nos enseñó a pedir
es que "venga su Reino" y también nos enseñó que pidamos "nuestro pan de cada
Día". Es decir: nos enseñó el equilibrio, en todo sentido (material, terrenal,
espiritual y celestial), hasta que descubramos una liberación total.
Es
esto algo que nos cuesta muchísimo porque nuestro orgullo y vanidad nos impiden
ver y asumir nuestra realidad y la de los demás.
El tiempo de Navidad
nos invita a que abramos nuestros ojos y oídos, sobre todo, a que abramos
nuestro corazón, por decisión propia, para que Dios llegue a nuestro corazón.
Nuestra tarea es: reconocernos a nosotros mismos (aunque, en esto, nos
engañamos más de una vez). En esa tarea, nos pasa como lo que a los chanchitos:
lo sacamos del barro, lo bañamos, lo perfumamos y... a los pocos minutos...
¡otra vez está en el barro!
A veces, tenemos deseo de cambiar o alguien
nos ayuda a buscar un camino nuevo, nos facilita todo pero... (casi sin darnos
cuenta) consideramos que es más cómodo el barro ¿no?
¡Es duro cambiar!
Nuestras costumbres, nuestra mentalidad, nos traicionan. Además, el Evangelio
nos pide que logremos un cambio "de raíz" ¡Es difícil! por eso el Señor dijo:
"Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino"
El
Señor siempre nos habla, de diferentes maneras: a través de un pequeño, de un
viejo, a traes de la radio, de la televisión ¡nos habla de muchas formas!
Por eso, Jesús pregunta, a propósito de Juan: "¿Qué fueron a ver al
desierto? ¿Una caña agitada por el invierno?. (Es decir: ¿Fueron a ver algo
inseguro? ¿Algo que en cualquier momento sale volando? ¿Algo
pasajero?
-"...¿Qué fueron a ver entonces? ¿Un profeta? (Un hombre que
anuncia un mensaje que asegura la paz). Si es así, estamos buscando lo correcto.
Sí, evangelizar, convertir nuestro corazón, es una de las cosas más
difíciles de nuestra vida.
¿Por qué? Por costumbre, miedo, angustia,
vergüenza; muchas veces, por no conocer nuestra propia ignorancia espiritual.
Son estas las cosas que no nos permiten acercarnos a Dios, pero es importante
que, en algún momento, reconozcamos nuestra realidad sin engañarnos a nosotros
mismos. (¡Es fácil autoengañarse)
Les cuento una historia:
Él
era un hombre que, desde hacía muchos años dedicaba tres o cuatros horas al día
en leer el diario.
Párrafo tras párrafo, página por página. Cualquiera
que lo veía podía pensar que era un intelectual sumamente interesado por la
realidad que lo rodeaba.
Hasta que, un día, su esposa vio que leía un
diario escrito en francés y le preguntó:
- Viejo, ¿cuándo aprendiste a
leer en francés?
-¡¿Francés?!
- ¡Hace más de tres horas que
estás leyendo ese diario escrito en francés! ¿Cuándo aprendiste?
(Por
supuesto, aquel hombre no sabía "ni jota" del idioma)
Fue entonces que
se puso a llorar amargadamente y dijo:
-"Vieja, la realidad es que nunca
aprendí a leer y escribir. Eso es algo que siempre me avergonzó.
Por
esta razón paso horas, sentado, con un diario en la mano... para que nadie se
entere, para disimular.
Y así, hasta yo me fui convenciendo que sabía
leer. Perdón. Fue un engaño y un error".
No olvidemos: Aquel que no sabe,
siempre tiene oportunidad de aprender. Debemos tratar de corregirnos en lugar de
engañarnos; de lo contrario, sólo lograremos sentir un vacío interior que nada
ni nadie podrá llenar.
Por eso, Jesús dice: "Hay tiempo, todavía"
Todos y cada uno de los días existe tiempo para descubrir a ese Dios que
nos ama y quiere llegar a nuestro corazón.
Todavía hay tiempo para
decidir, para verificar nuestros pensamientos y encontrar el camino a Dios (con
humildad y sencillez de corazón)
Pidamos a Dios que nos ayude para que
podamos reconstruir un corazón sincero, auténtico. Que sigamos mirando hacia
nuestro interior para descubrir lo que falta corregir, para evangelizar, para
iluminar a través de la luz de Cristo.
Preparemos nuestro corazón para
que Dios pueda llegar a nosotros, para que nos libere y nos de la gracia de
vivir una vida auténtica.
Cristo está dispuesto a liberar íntegramente
nuestra vida para que podamos encontrar la paz y la verdad. Estemos atentos.
¡Sería tan hermoso que, tanto el final del año como el comienzo, nos
encuentren unidos y esperanzados!
Que podamos aprender a convivir y
compartir con una gran capacidad de comprensión y aceptación; con gran
equilibrio emocional, con la lucidez necesaria como para poder tomar decisiones
correctas. Y que todo esto nos permita acceder al encuentro, cada vez más
profundo, con la verdad y la paz. Autor:
Padre Ignacio Peries Envió: Perla Mar