este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Un muchacho vivía solo con su padre, ambos tenían una relación extraordinaria y
muy especial. El joven pertenecía al equipo de fútbol americano de su colegio,
usualmente no tenía la oportunidad de jugar, bueno casi nunca, sin embargo su
padre permanecía siempre en las gradas haciéndole compañía. El joven era él mas
bajo de la clase cuando comenzó la secundaria e insistía en participar en el
equipo de fútbol del colegio, su padre siempre le daba orientación y le
explicaba claramente que "él no tenía que jugar fútbol si no lo deseaba en
realidad"... Pero el joven amaba el fútbol, no faltaba a una práctica ni a un
juego!, Estaba decidido en dar lo mejor de sí, se sentía felizmente
comprometido!!!
Durante su vida en secundaria, lo recordaron como el
"calentador de banco", debido a que siempre permanecía sentado... Su padre con
su espíritu de luchador, siempre estaba en las gradas, dándole compañía,
palabras de aliento y el mejor apoyo que hijo alguno podría esperar!!! Cuando
comenzó la Universidad, intentó entrar al equipo de fútbol, todos estaban
seguros que no lo lograría, pero a todos venció, entrando al equipo. El
entrenador le dio la noticia, admitiendo que lo había aceptado además por cómo
él demostraba entregar su corazón y su alma en cada una de las prácticas y al
mismo tiempo le daba a los demás miembros del equipo el entusiasmo perfecto. La
noticia llenó por completo su corazón, corrió al teléfono más cercano y llamo a
su padre, quien compartió con él la emoción. Le enviaba en todas las
temporadas todas las entradas para que asistiera a los juegos de la Universidad.
El joven atleta era muy persistente, nunca faltó a una practica ni a un juego
durante los 4 años de la Universidad, y nunca tuvo el chance de participar en
algún juego! Era el final de la temporada y justo unos minutos antes que
comenzara el primer juego de las eliminatorias, el entrenador le entregó un
telegrama. El joven lo tomó y luego de leerlo temblando le dijo al
entrenador: "Mi padre murió esta mañana, no hay problema de que falte al
juego hoy?". El entrenador le abrazó y le dijo "Toma el resto de la semana
libre, hijo. Y no se te ocurra venir el sábado". Llegó el sábado, y el
juego no estaba muy bien, en el tercer cuarto, cuando el equipo tenía 10 puntos
de desventaja, el joven entró al vestuario y calladamente se colocó el uniforme
y corrió hacia donde estaba el entrenador y su equipo, quienes estaban
impresionados de ver a su luchador compañero de regreso!!! "Entrenador por
favor, permítame jugar... Yo tengo que jugar hoy" imploró el joven. El
entrenador pretendió no escucharle; de ninguna manera él podía permitir que su
peor jugador entrara en el cierre de las eliminatorias. Pero el joven insistió
tanto, que finalmente el entrenador sintiendo lástima lo acepto: "Okey hijo,
puedes entrar, el campo es todo tuyo" Minutos después el entrenador, el equipo y
el público, no podían creer lo que estaban viendo. El pequeño desconocido, que
nunca había participado en un juego, estaba haciendo todo perfectamente
brillante, nadie podía detenerlo en el campo, Corría fácilmente como toda una
estrella. Su equipo comenzó a ganar, hasta que empató el juego. En los segundos
de cierre el muchacho interceptó un pase y corrió todo el campo hasta ganar con
un touch down. La gente que estaba en las gradas gritaba emocionada, y su equipo
lo llevó cargado por todo el campo. Finalmente cuando todo terminó, el
entrenador notó que el joven estaba sentado calladamente y solo en una esquina,
se acercó y le dijo: "Muchacho no puedo creerlo, estuviste
fantástico!!!" Dime como lo lograste??? El joven miró al entrenador y le
dijo: "Usted sabe que mi padre murió... pero sabía que mi padre era ciego?" El
joven hizo una pausa y trató de sonreír... "Mi padre asistió a todos mis juegos,
pero hoy era la primera vez que el podía verme jugar... y yo quise mostrarle que
sí podía hacerlo"...