Muy querido lector de ZENIT:
Desde hace semanas ZENIT está informando intensamente sobre la respuesta de
la Santa Sede y del Papa al doloroso escándalo de los casos de abusos sexuales
cometidos por sacerdotes en varios países. Son noticias terriblemente trágicas,
que nos entristecen profundamente como hijos de la Iglesia. Después de este
bombardeo informativo, algunos lectores se sienten abrumados y, lo reconozco,
nosotros también. Parece haberse convertido en el único tema informativo.
Y sin embargo, no podemos dejar que estos crímenes atroces encierren en el
olvido a ese conjunto de cientos de miles de sacerdotes y religiosos, la gran
mayoría, que día a día están dando su vida por Dios y los hermanos en tantos
hospitales, escuelas, parroquias, misiones... Hoy muchos de ellos son señalados
como pederastas por el dedo acusador de una información superficial. ZENIT no
les abandona. Seguiremos informando inquebrantablemente sobre la actitud de la
Iglesia en respuesta a los abusos, pero no desfalleceremos en nuestro compromiso
por ofrecer un panorama global y objetivo que hoy desaparece de algunos medios
al hablar del sacerdocio.
Creemos que nuestra misión en este preciso momento es todavía más necesaria
que nunca. Creemos que es aún más urgente que profesionales laicos, desde una
agencia de noticias independiente, sigan ofreciendo todas las claves de la
información para que se pueda comprender mejor la verdad, pues sólo la verdad
nos hará libres.
Nos ha inspirado profundamente la oración que Benedicto XVI elevó ante la
estatua de la Inmaculada Concepción, en el centro de Roma, el 8 de
diciembre.
El Papa rezaba así: “Cada día, a través de los periódicos, la televisión,
la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas
más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos,
pues lo negativo no se digiere plenamente y día tras día se acumula”.
El Papa rindió homenaje “a todos aquellos que, en silencio, sin palabras
pero con hechos, se esfuerzan por practicar esta ley evangélica del amor, que
saca adelante al mundo. Son tantos, incluso aquí, en Roma, y pocas veces hacen
noticia. Hombres y mujeres de todas las edades, que han comprendido que no sirve
de nada condenar, quejarse, echar la culpa, sino que es mejor responder al mal
con el bien. Esto es lo que cambia la realidad; o mejor dicho, cambia a las
personas, por consiguiente, mejora la sociedad”.
ZENIT quiere poder seguir informando sobre estos hombres y mujeres para que
sus rostros también sean noticia. Pero no lo podremos hacer sin su ayuda.
Un saludo desde Roma:
Jesús Colina, director editorial
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