martes, 30 de marzo de 2010
El que ama tiene todo su pensamiento en la persona amada, quiere lo que ella quiere, siente con su sentir, se olvida de sí, se entrega hasta lo más hondo. Entender y vivir el amor es el núcleo de lo que enseña Jesús, y los próximos días lo va a vivir en su grado máximo.




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En el movimiento de los grupos surge una pregunta de uno que ha quedado cautivado por las palabras del Señor. "Se acercó uno de los escribas, que había oído la discusión y, al ver lo bien que les había respondido, le preguntó: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"(Mc). Muchos eran los preceptos que se atribuían a la Ley. Unidos los de la sagrada Escritura y los de las diversas tradiciones rabínicas eran más de seiscientos. Su cumplimiento parecía imposible para los hombres de buena voluntad. Por otra parte parecía difícil, si no imposible, ordenarlos según su importancia. La luz de las palabras de Jesús ante las cuestiones anteriores ilumina el alma del escriba de buena voluntad, y sin consultarlo con otros, se lanza a preguntar con auténtico deseo de saber, no para atacar al Señor con astucias.

Jesús respondió con palabras conocidas por todos los israelitas, con palabras del “shemá Israel” que recitaban todos los días tres veces: "El primero es: Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor; y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos"(Mc). Une el mandamiento del amor a Dios y el del amor al prójimo, y las palabras antiguas del Exodo y el Levítico parecen nuevas en su boca. Precisamente, se trata de entender el verdadero amor. Se trata de comprender que el amor es algo más que amor propio. El amor supera el egoísmo, quiere el bien del otro; se olvida de sí, se entrega y busca una unión que es comunión de identificación entre personas. El que ama tiene todo su pensamiento en la persona amada, quiere lo que ella quiere, siente con su sentir, se olvida de sí, se entrega hasta lo más hondo. Entender y vivir el amor es el núcleo de lo que enseña Jesús, y los próximos días lo va a vivir en su grado máximo.


El escriba entiende lo que se le dice, se entusiasma y le responde: "¡Bien Maestro!, con verdad has dicho que Dios es uno solo y no hay otro fuera de El; y amarle con todo el corazón y con toda la inteligencia y con toda la fuerza, y amar al prójimo a como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios"(Mc). La luz se ha hecho en su interior, repite casi las mismas palabras de Jesús y de la ley, pero hay un nuevo entendimiento que le llena el corazón y le enciende el ánimo. "Viendo Jesús que le había respondido con sensatez, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios"(Mc). Le faltaba hacer operativo aquel amor que nace en su interior y seguir al Maestro con todas sus consecuencias. "Y ninguno se atrevía ya a hacerle preguntas"(Mc).



Reproducido con permiso del Autor,
Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales universitarias
pedidos a eunsa@cin.es

Tags: Martes santo

Publicado por alfre1240 @ 12:16
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