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El que ama tiene todo su pensamiento en la persona amada, quiere lo que
ella quiere, siente con su sentir, se olvida de sí, se entrega hasta lo
más hondo. Entender y vivir el amor es el núcleo de lo que enseña Jesús,
y los próximos días lo va a vivir en su grado máximo.
En el movimiento de los grupos surge una pregunta de uno que ha quedado
cautivado por las palabras del Señor. "Se acercó uno de los escribas,
que había oído la discusión y, al ver lo bien que les había respondido,
le preguntó: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"(Mc). Muchos
eran los preceptos que se atribuían a la Ley. Unidos los de la sagrada
Escritura y los de las diversas tradiciones rabínicas eran más de
seiscientos. Su cumplimiento parecía imposible para los hombres de buena
voluntad. Por otra parte parecía difícil, si no imposible, ordenarlos
según su importancia. La luz de las palabras de Jesús ante las
cuestiones anteriores ilumina el alma del escriba de buena voluntad, y
sin consultarlo con otros, se lanza a preguntar con auténtico deseo de
saber, no para atacar al Señor con astucias.
Jesús respondió con palabras conocidas por todos los israelitas, con
palabras del “shemá Israel” que recitaban todos los días tres veces: "El
primero es: Escucha, Israel, el Señor Dios nuestro es el único Señor; y
amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con
toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu
prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos"(Mc).
Une el mandamiento del amor a Dios y el del amor al prójimo, y las
palabras antiguas del Exodo y el Levítico parecen nuevas en su boca.
Precisamente, se trata de entender el verdadero amor. Se trata de
comprender que el amor es algo más que amor propio. El amor supera el
egoísmo, quiere el bien del otro; se olvida de sí, se entrega y busca
una unión que es comunión de identificación entre personas. El que ama
tiene todo su pensamiento en la persona amada, quiere lo que ella
quiere, siente con su sentir, se olvida de sí, se entrega hasta lo más
hondo. Entender y vivir el amor es el núcleo de lo que enseña Jesús, y
los próximos días lo va a vivir en su grado máximo.
El escriba entiende lo que se le dice, se entusiasma y le responde:
"¡Bien Maestro!, con verdad has dicho que Dios es uno solo y no hay otro
fuera de El; y amarle con todo el corazón y con toda la inteligencia y
con toda la fuerza, y amar al prójimo a como a sí mismo, vale más que
todos los holocaustos y sacrificios"(Mc). La luz se ha hecho en su
interior, repite casi las mismas palabras de Jesús y de la ley, pero hay
un nuevo entendimiento que le llena el corazón y le enciende el ánimo.
"Viendo Jesús que le había respondido con sensatez, le dijo: No estás
lejos del Reino de Dios"(Mc). Le faltaba hacer operativo aquel amor que
nace en su interior y seguir al Maestro con todas sus consecuencias. "Y
ninguno se atrevía ya a hacerle preguntas"(Mc).
Reproducido con permiso del Autor,
Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales
universitarias
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