Aquel día se reunieron las tres clases del sanedrín: los príncipes de
los sacerdotes, los escribas, y los ancianos notables.

Preside el Sumo sacerdote Caifás. No es una reunión oficial, pero están
casi todos. Los acontecimientos del día anterior hacen que lo ya
decidido se ponga por obra. Ya habían decidido matarle antes; pero nada
han conseguido. Ahora les mueve la furia de hacerlo cuanto antes, pero
con astucia, con una frialdad y un odio que encuentran su motor en el
mismo Satanás. Son implacables "Entonces se reunieron los príncipes de
los sacerdotes y los ancianos del pueblo en el palacio del Sumo
Sacerdote, llamado Caifás, y acordaron apoderarse con engaño de Jesús y
hacerle morir. Pero decían: No sea en la fiesta, para que no se produzca
alboroto entre el pueblo"(Mt). Las deliberaciones fueron duras. Hablan
más los que más le odian, es decir, los que tienen una mayor pecado
según las denuncias públicas y privadas de Jesús. No pueden esperar,
pero no quieren alboroto. Saben que los partidarios de Jesús son muchos.
Saben que en una situación de guerra civil, los romanos intervendrían y
liberarían a Jesús, pues su conducta es intachable y nada enemigo de
ellos. Por otra parte quieren comprometer a los romanos para que ellos
sean responsables de la muerte de Cristo ante el pueblo. Deben calcular
las cosas hasta el mínimo detalle. No pueden fallar. Alguno habla de
Judas que ya ha entrado en tratos, pero poco saben de él
Reproducido con permiso del Autor,
Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales
universitarias
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