este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
"Pilato salió de nuevo fuera y les dijo: He aquí que os lo saco fuera
para que sepáis que no encuentro en él culpa alguna"(Jn). La insistencia
de Pilato en afirmar la inocencia de Jesús contrasta con su resistencia
a restituirle la libertad. ¿Por qué no se decide a vivir la justicia
como marca el derecho y la justicia? Su debilidad cada vez es más
culpable. Y de nuevo hace un gesto que demuestra su poco conocimiento
del corazón humano. "Jesús, pues, salió fuera llevando la corona de
espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: He aquí al
hombre"(Jn).
Como antes Caifás, Pilato ha tenido un gesto y unas palabras de
contenido profético. Acaba de mostrar a la vista de todos al "varón de
dolores", al hombre que lleva sobre sus espaldas todos los pecados de la
humanidad. Éste es el estado del hombre bajo el pecado. Humillado,
llagado, manchado por todos los insultos humanos. Jesús es el inocente
que carga encima suyo la miseria humana.
"Cuando le vieron los pontífices y los servidores, gritaron:
¡Crucifícalo, crucifícalo!". Ahora menos que nunca pueden aceptar a
Jesús como Mesías rey y como Hijo de Dios, cuando sólo ven a un hombre
derrotado y se llenan de odio, y quieren su muerte y gritan pidiéndola.
"Pilato les respondió: Tomadlo vosotros y crucificadlo pues yo no
encuentro culpa en él. Los judíos contestaron: Nosotros tenemos una Ley,
y según la Ley debe morir porque se ha hecho Hijo de Dios". Al fin
llega el verdadero motivo del juicio. Hasta ahora todo era inexplicable y
las mentiras de los judíos ocultaban el verdadero motivo de su envidia y
de su odio. Están fuera de sí. Pilato se sorprende del nuevo giro que
están tomando los acontecimientos.
Reproducido con permiso del Autor,
Enrique Cases, Tres años con Jesús, Ediciones internacionales
universitarias
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