domingo, 04 de abril de 2010

Autor: P. Javier Leoz





Hemos disfrutado, con la dinámica de la Pascua, y hemos visto que el Señor sigue vivo. Con el testimonio de los apóstoles, seguimos creyendo en el meollo y núcleo de nuestra fe: Cristo no está muerto. Ha resucitado.

¿Nos hemos preocupado por saber algo más sobre el tercer día de la sepultura de Jesús? ¿Qué ocurrió? ¿Qué nos consiguió? ¿Para qué sirvió?

Por amor a Cristo, lo contrario sería traicionarle por nuestra falta de confianza, nos asomamos con María Magdalena al sepulcro  y asombrados descubrimos que no está ahí. Que, Aquel que anduvo por los caminos de los enfermos, lisiados, cojos, enfermos o necesitados, retorna de nuevo pero glorificado para que comprendamos que ha merecido la pena fiarse de Dios. ¡Ha resucitado!

Por amor a Cristo, porque todavía recordamos muchas de las palabras que nos dirigió previas a su pasión y muerte, comprobamos que su muerte no ha sido en balde. Que, al tercer día, nos aporta vida para todos y savia en abundancia. Que, aquella fuente de eternidad que algunos quisieron sellar, vuelve a fluir pero con una nueva Gracia por parte de Dios: quien la bebe resucitará. ¿Somos conscientes de que, la Resurrección de Cristo, es garantía de la nuestra?

Hoy, en este día de Pascua, ya no existe aquella oscuridad definitiva que se cernía sobre la humanidad

Hoy, en este día de Pascua, los cristianos, recordamos el paso del Señor con sabor a triunfo sobre la muerte, la injusticia o el absurdo.

Hoy, en este día de Pascua, rejuvenecemos al profesar que Dios es nuestro Padre, que Cristo es su Hijo y que, el Espíritu, nos hace renovar nuestra vida cristiana por el Bautismo.

Hoy, en este día de Pascua, nos sentimos liberados de muchos pesos. El dolor, la angustia, la enfermedad…la cruz de cada día, darán lugar a un alba feliz y esplendoroso. Coloquemos, delante del espejo de la Pascua, los rostros de toda la humanidad sufriente. El Señor, con su Resurrección, ha traído suficiente redención para transformar todo eso en gozo, eternidad y alegría.

¡Feliz Pascua de Resurrección, hermanos! Dios desea para nosotros una existencia definitiva. ¿A qué padre le gusta perder, poco a poco, a sus hijos? A Dios, que es un “padrazo”, le puede el amor hacia nosotros y, porque le puede, no ha evitado para Jesús lo que, tampoco para nosotros detendrá, la muerte. Pero con una diferencia: la muerte de Jesús ha servido para rescatarnos de un olvido o enigma permanente.

¡Vivamos este momento! ¡Cantemos, proclamemos  la Redención de la humanidad por parte de Cristo!

Amigos, vayamos al encuentro de Cristo. No miremos en el sepulcro, está vacío. Salgamos con fe a los caminos, a la mesa fraterna, al perdón y a la reconciliación, a la fraternidad y al servicio…..porque es ahí, donde a Jesús, lo encontraremos resucitado, operante, dándonos fuerzas e ilusionándonos en el camino de nuestra vida cristiana. ¿O no? ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!

 


Publicado por edelweiss306 @ 7:34
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