este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Porque en este día tú y yo podemos decir sí al
amor y a la misericordia, podemos permitir a Dios que nos perdone.
Hay
fiesta grande en los cielos. Los querubines, los serafines, los
principados, las potestades, los ángeles de primera y de segunda fila,
los arcángeles: todos cantan, danzan, gritan de alegría.
Porque un esposo infiel ha pedido perdón a su esposa. Y porque la
esposa lo ha perdonado.
Porque un banquero honesto ha resistido a un soborno. Y porque un
banquero deshonesto ha perdonado deudas injustas y ha repartido su
dinero entre los pobres.
Porque un hijo caprichoso ha empezado a obedecer a sus padre. Y
porque sus padres han aprendido que se logra más con el cariño que con
la ira.
Porque un obrero holgazán ha pedido perdón a su jefe y ha empezado a
trabajar en serio. Y porque su jefe ha empezado a darle un salario
justo y a tratarlo verdaderamente como a hermano.
Porque un sacerdote tibio ha tirado por la ventana su egoísmo. Y
porque un sacerdote anciano sigue dando en su parroquia consejos,
homilías y reprimendas llenas de cariño.
Porque un médico ha decidido no abortar nunca más a ningún hijo, a
pesar del riesgo de arruinar su carrera. Y porque otro médico rechazó
ofertas desleales de una compañía farmacéutica y decidió no recetar
nunca medicinas inútiles.
Porque un político perdió su cargo por ser fiel a la conciencia. Y
porque otro político se atrevió a reconocer sus mentiras y afrontó una
vida de aparente fracaso público y de verdadera victoria ética.
Porque un ateo superó sus prejuicios y sintió, como nunca, la
existencia de un Dios cercano y bueno. Y porque un creyente no tuvo
miedo de ser puesto en ridículo y comunicó con su alegría y su amor
auténtico la belleza de vivir como católico.
Porque en este día tú y yo podemos decir sí al amor y a la
misericordia, podemos permitir a Dios que nos perdone, y podemos
perdonar también nosotros a quien nos deba algo.
Hay fiesta grande en los cielos. Sobre todo, porque el Padre nos
ofrece continuamente a su Hijo, nos envía el Espíritu Santo, y tiene a
su lado a una Virgen nazarena que supo decir siempre sí al amor y a la
esperanza.