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| Necesidad del Apostolado |
Da pena ver a tantas personas que truncan su
vida porque tienen miedo de ser apóstoles. Se dejan vencer
por los enemigos del apóstol ¡Cuidado! ¡Mucho cuidado!
Estad
siempre alerta
porque el apóstol debe ser hombre de acción. Que esos
enemigos del apóstol: la indolencia, la pereza, el amor a
la comodidad, el respeto humano, el temor a perder la
fama, el temor a la mofa, a la calumnia, a
la persecución, el temor a ser el hazmerreír de los
demás, etc., no logren jamás apartaros de vuestro verdadero espíritu
de trabajo y acción por el Reino de Cristo. En
ese trabajo y en esa acción procurad aplicar, hoy y
siempre, todos aquellos medios técnicos y prácticos que os aseguren
más la victoria.
Que Cristo no pueda reprocharnos el que
seamos menos hábiles y astutos para obrar el bien que
los hijos de Satanás para obrar el mal. Los enemigos
de la Iglesia y de Cristo ahora cuentan con sistemas
y medios técnicamente estudiados, con organizaciones tan bien planeadas,
que
son capaces de poner en jaque al catolicismo en un
momento dado. Nosotros, desgraciadamente, vamos muy atrasados en
nuestros medios
de defensa: hasta ahora pocos son los que se han
atrevido a dejar los alfileres y decidirse seriamente a atajar
al enemigo que cuenta con medios muy poderosos.
La juventud debe
presentar un batallón de apóstoles dispuestos a luchar incansablemente y
superar al enemigo. ¿Qué no seremos capaces de hacer por
Cristo?
Todo el que tome el nombre de apóstol debe estar
dispuesto a hacer cosas grandes por Cristo, con todas las
formas de un nuevo apostolado, según nos lo inspire Él
mismo. Hemos de trabajar sin descanso, hasta sudar y morir
por el Reino de Jesucristo. Debemos esforzarnos por acercar a
nuevos hombres a la Iglesia para hacerlos partícipes de nuestros
ideales y buscar que nuestros actos tengan una auténtica intencionalidad
apostólica sin dejarnos llevar por lo fácil y lo cómodo.
Tags: ser apóstol