Ser
almas contemplativas en medio del mundo que procuran convertir su
trabajo en oración fue una de las enseñanzas fundamentales que el
fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer heredó al
mundo.
El trabajo profesional bien hecho, es un medio para lograr esa
santidad personal a la que muchas de nosotras aspiramos. No es lo mismo
pelar una patata como un acto mecánico, decía, a pelar una patata de
cara a Dios, para su Gloria. No es lo mismo llegar a una oficina a
mandar y organizar envuelta en un velo de arrogancia, que llegar a una
oficina a mandar y organizar envuelta con la dulce virtud de la
humildad. Desde ese sentido te santificas y ayudas a mostrar a otros lo
que es la santidad activa en medio del mundo. Te conviertes en una jefe
“diferente” , “rara” pero que saca a luz de esa manera el valor divino
de lo humano.
Mando y Humildad
Si eres una mujer que tiene una carrera profesional y un trabajo
estable, déjame felicitarte pues debes considerarte privilegiada. Si
tienes a tu cargo el manejo de personal, ¡que hermoso reto! Y que misión
la de inspirar a otros a realizar un trabajo profesional bien echo que
aumentara tu prestigio, el de ellos y el de toda la empresa.
Nuestras empresas latinoamericanas hoy en día están hambrientas de
gente profesional que quiera llevar la santidad personal a sus lugares
de trabajo, que quieran y se atrevan a iluminar sin ningún tipo de
complejos y miedo de una forma diferente. Hoy no bastan mujeres u
hombres buenos. Además, no es suficientemente buena la que solo se
contenta con ser casi…buena: es preciso ser “revolucionaria”. Ante el
hedonismo, ante la carga pagana y materialista que nos ofrecen, Cristo
quiere ¡anticonformistas!, ¡rebeldes de Amor! (1). Mujeres como tu y
como yo que profundizan cada día en la hondura apostólica de su vocación
como cristiana y trabajadora.
Como mujer al mando tienes la luz verde de implementar en tus
programas de entrenamiento y desarrollo de personal esos materiales de
apoyo que ayudaran a tus trabajadores a ver su trabajo profesional bajo
la luz del sentido que da saber que eres co-creador con Dios cuando
trabajas. Una tarea difícil que requiere de la virtud de la humildad
para poder ser concretada. ¿Te animas?
Mando y Oración
Como jefe revolucionas cuando pones atención a los detalles de
carácter humano relacional que tienes para con tus colaboradores. Estos
detalles que son como la onda expansiva de tu personalidad solo pueden
llevarse a cabo con la finura que da al alma el tener una vida interior
profunda, contemplativa y que persigue encontrar en ti misma aquello que
impide que seas luz y levadura para los demás.
La oración te sacude los sentimientos de rivalidad e inyecta los
sentimientos de cooperación. Tu oración bien echa te hará querer
perseguir un prestigio profesional que es “santo” y que te llevara a
estar volcada con todo tu corazón y con toda tu alma en cada tarea, en
cada junta, en cada campaña de mercadeo, sin cansarte ni irritarte
cuando hayan encuentros de voluntades, sino con intensa alegría y
ascética del alma.
Oración y trabajo profesional son un binomio perfecto para
perseguir la unidad y coherencia de vida. La oración no esta peleada con
la ética, sino más bien la enriquece y la fortalece. Recuerda que como
jefe, las normas morales tienen que ser un requisito indispensable para
poder ejercer un mando de justicia.
Trabajo y Armonía
Siguiendo con los detalles, podría decirte que nadie como tu, como
mujer, para llevar la armonía a tu sitio de trabajo. Dios te escogió
para esto, para ser ayuda, para ser apoyo, para dar el calor y la
acogida que lleva el trato delicado para con los otros. Dios te escogió
para que como mujer jefe hagas sentir importantes e indispensables a tus
colaboradores. Cuando sales a la calle sabes que vas camino a una
jornada en el que se producirán choques de voluntades y humores con
otros, pues cada uno es diferente y cada quien viene de un medio
ambiente positivo o negativo, con una profunda formación humana o con
falta de ella. Los títulos universitarios no llevan de la mano la
formación humana consigo.
Por lo mismo, en tu trabajo muchas veces te encuentras con personas
mal humoradas, poco colaboradoras y con actitudes poco bondadosas. ¿Te
has puesto a pensar que tal vez vienen de un medio en donde no se conoce
la armonía y en donde no se les ha enseñado la importancia que tiene el
desarrollo del corazón en la personalidad humana? Y ¿no es lo más
cómodo irritarse en lugar de ayudar a formarse al otro en sus relaciones
sociales?
Pues como profesionista que eres, puedes tomar una actitud
diferente hacia la forma como vas reaccionar con este tipo de personas y
lejos de ponerte a la defensiva o criticarlas empezar a crear un
ambiente en el que se respire armonía. Un ambiente que haga sentir al
otro, a la compañera o compañero de trabajo que ha llegado a una empresa
–oasis- en el que se siente todos los días la suave caída de un
manantial. Por supuesto para esto es preciso tener un corazón limpio,
grande, magnánimo, libre de las toxinas que dan los sentimientos de
creerse el ombligo del mundo.
Lo anterior no te provocará inspiración alguna, pero muchas veces
una frase llana y directa puede cambiar nuestras actitudes, y porque no,
también nuestro corazón. Tienes que ser muy humana, porque de otro modo
tampoco podrás ser divino. (2) e inspirar así a tu fuerza laboral. Que
suerte para mí, que tu lo comprendas.
1. Surco, 128, Josemaría Escrivá de Balaguer.
2. Es Cristo que pasa, 166, Josemaría Escrivá de Balaguer.