jueves, 15 de abril de 2010

Ser almas contemplativas en medio del mundo que procuran convertir su trabajo en oración fue una de las enseñanzas fundamentales que el fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer heredó al mundo.
 
El trabajo profesional bien hecho, es un medio para lograr esa santidad personal a la que muchas de nosotras aspiramos. No es lo mismo pelar una patata como un acto mecánico, decía, a pelar una patata de cara a Dios, para su Gloria. No es lo mismo llegar a una oficina a mandar y organizar envuelta en un velo de arrogancia, que llegar a una oficina a mandar y organizar envuelta con la dulce virtud de la humildad. Desde ese sentido te santificas y ayudas a mostrar a otros lo que es la santidad activa en medio del mundo. Te conviertes en una jefe “diferente” , “rara” pero que saca a luz de esa manera el valor divino de lo humano.

Mando y Humildad
 
Si eres una mujer que tiene una carrera profesional y un trabajo estable, déjame felicitarte pues debes considerarte privilegiada. Si tienes a tu cargo el manejo de personal, ¡que hermoso reto! Y que misión la de inspirar a otros a realizar un trabajo profesional bien echo que aumentara tu prestigio, el de ellos y el de toda la empresa.
 
Nuestras empresas latinoamericanas hoy en día están hambrientas de gente profesional que quiera llevar la santidad personal a sus lugares de trabajo, que quieran y se atrevan a iluminar sin ningún tipo de complejos y miedo de una forma diferente. Hoy no bastan mujeres u hombres buenos. Además, no es suficientemente buena la que solo se contenta con ser casi…buena: es preciso ser “revolucionaria”. Ante el hedonismo, ante la carga pagana y materialista que nos ofrecen, Cristo quiere ¡anticonformistas!, ¡rebeldes de Amor! (1). Mujeres como tu y como yo que profundizan cada día en la hondura apostólica de su vocación como cristiana y trabajadora.
 
Como mujer al mando tienes la luz verde de implementar en tus programas de entrenamiento y desarrollo de personal esos materiales de apoyo que ayudaran a tus trabajadores a ver su trabajo profesional bajo la luz del sentido que da saber que eres co-creador con Dios cuando trabajas. Una tarea difícil que requiere de la virtud de la humildad para poder ser concretada. ¿Te animas?
 

Mando y Oración
 
Como jefe revolucionas cuando pones atención a los detalles de carácter humano relacional que tienes para con tus colaboradores. Estos detalles que son como la onda expansiva de tu personalidad solo pueden llevarse a cabo con la finura que da al alma el tener una vida interior profunda, contemplativa y que persigue encontrar en ti misma aquello que impide que seas luz y levadura para los demás.
 
La oración te sacude los sentimientos de rivalidad e inyecta los sentimientos de cooperación. Tu oración bien echa te hará querer perseguir un prestigio profesional que es “santo” y que te llevara a estar volcada con todo tu corazón y con toda tu alma en cada tarea, en cada junta, en cada campaña de mercadeo, sin cansarte ni irritarte cuando hayan encuentros de voluntades, sino con intensa alegría y ascética del alma.
 
Oración y trabajo profesional son un binomio perfecto para perseguir la unidad y coherencia de vida. La oración no esta peleada con la ética, sino más bien la enriquece y la fortalece. Recuerda que como jefe, las normas morales tienen que ser un requisito indispensable para poder ejercer un mando de justicia.
 

Trabajo y Armonía
 
Siguiendo con los detalles, podría decirte que nadie como tu, como mujer, para llevar la armonía a tu sitio de trabajo. Dios te escogió para esto, para ser ayuda, para ser apoyo, para dar el calor y la acogida que lleva el trato delicado para con los otros. Dios te escogió para que como mujer jefe hagas sentir importantes e indispensables a tus colaboradores. Cuando sales a la calle sabes que vas camino a una jornada en el que se producirán choques de voluntades y humores con otros, pues cada uno es diferente y cada quien viene de un medio ambiente positivo o negativo, con una profunda formación humana o con falta de ella. Los títulos universitarios no llevan de la mano la formación humana consigo.
 
Por lo mismo, en tu trabajo muchas veces te encuentras con personas mal humoradas, poco colaboradoras y con actitudes poco bondadosas. ¿Te has puesto a pensar que tal vez vienen de un medio en donde no se conoce la armonía y en donde no se les ha enseñado la importancia que tiene el desarrollo del corazón en la personalidad humana? Y ¿no es lo más cómodo irritarse en lugar de ayudar a formarse al otro en sus relaciones sociales?
 
Pues como profesionista que eres, puedes tomar una actitud diferente hacia la forma como vas reaccionar con este tipo de personas y lejos de ponerte a la defensiva o criticarlas empezar a crear un ambiente en el que se respire armonía. Un ambiente que haga sentir al otro, a la compañera o compañero de trabajo que ha llegado a una empresa –oasis- en el que se siente todos los días la suave caída de un manantial. Por supuesto para esto es preciso tener un corazón limpio, grande, magnánimo, libre de las toxinas que dan los sentimientos de creerse el ombligo del mundo.
 
Lo anterior no te provocará inspiración alguna, pero muchas veces una frase llana y directa puede cambiar nuestras actitudes, y porque no, también nuestro corazón. Tienes que ser muy humana, porque de otro modo tampoco podrás ser divino. (2) e inspirar así a tu fuerza laboral. Que suerte para mí, que tu lo comprendas.
 
 
1. Surco, 128, Josemaría Escrivá de Balaguer.
2. Es Cristo que pasa, 166, Josemaría Escrivá de Balaguer.

Tags: reflexión

Publicado por alfre1240 @ 13:00
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