El
hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe
las realidades espirituales a través de signos y de símbolos
materiales. (1)
El hombre no puede negar que Dios habla con palabras y con hechos.
Nos habla a través de la creación, de las cosas que ha hecho tal como
los animales, las plantas, las flores y los planetas. Reflexionar o
detenerse en torno a esto puede llevarte a preguntarte... ¿qué es el
hombre?, ¿de qué está hecho?, ¿cuál es su fin?, ¿por qué Dios ha hecho
el cuerpo humano de esta forma y no de otra?, ¿para qué existe como
varón y mujer?
¿Cuál es, de acuerdo con la enseñanza de la antropología cristiana,
el significado del cuerpo y de la sexualidad para la persona, el
significado de la realización de ésta como varón y mujer, y el papel que
ambas realidades juegan en la autocomprensión de la misma?(2)
Amigo lector, las respuestas a estas interrogantes las ofrece Juan
Pablo II basados en tres textos fundamentales de la Sagrada Escritura
que le permiten dibujar con exactitud los pilares que sostienen lo que
él llamó “Teología del cuerpo”. A través de estas catequesis
desarrolladas en los primeros cinco años de su pontificado, Juan Pablo
II quiere enseñar a todos los hombres el significado del cuerpo humano y
las raíces de la sexualidad. Es el primer Papa y gran pensador que
afirma que el ser humano es más que biología y nervios, más que varón y
mujer genitalmente; la sexualidad es constitutiva del hombre y el cuerpo
humano es el signo de esas diferencias:
“En efecto, el cuerpo, y solo él, es capaz de hacer visible lo que
es invisible: lo espiritual y lo divino. Ha sido creado para transferir a
la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad
en Dios y ser así su signo”. (3)
Para Juan Pablo II, varón y mujer son imagen del Dios Uno y
Tripersonal, pero en el caso de la persona hay dualidad en vez de
trinidad de personas. Veamos ahora los textos bíblicos:
1.-“¿No habéis leído que el Hacedor los hizo, al principio, varón y
mujer? Y dijo: Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su mujer, y serán dos en una sola carne. Así que ya no son dos,
sino una sola carne” (Mt 19, 3-6). Varón y mujer han sido queridos y
creados por Dios para vivir en comunión de personas, así como Él vive en
comunión con El Hijo y Espíritu Santo. Cristo en este pasaje explica el
significado unitivo que tiene el matrimonio y su indisolubilidad. Ser
una sola carne quiere decir que al contraer matrimonio, hombre y mujer
llegan como seres individuales pero al momento de pronunciar el sí dan
nacimiento a un coser en la unión de las individualidades. Ya no es uno,
ya no son dos por separado, ahora son un nuevo ser en dos, por medio de
este vínculo sacramental. Por medio del matrimonio son un sólo corazón,
una sola alma y una sola carne.
2.-“Cualquiera que mirare a una mujer con mal deseo hacia ella, ya
adulteró en su corazón” (Mt 5,28). El medio ambiente en el que hoy
vivimos no facilita al hombre vivir la castidad y la fidelidad, sin
embargo Dios le da su gracia para poder tener una vida recta. Cuando
varón y mujer se casan reciben la fuerza de esa gracia para ayudarles a
luchar contra la naturaleza pecaminosa y ser fieles hasta la muerte a lo
largo de su biografía matrimonial.
3.-“Porque, después de la resurrección, ni los hombres tomarán
mujer, ni las mujeres tomarán marido; sino que serán como los ángeles de
Dios en el cielo” (Mt 22,30). Dios tiene un plan concreto para el
hombre, la resurrección de los cuerpos, mensaje que vino a ser dado por
el mismo Jesucristo.
Estos son los tres textos en los que se apoyó Juan Pablo II para
dar forma a su pensamiento que constituye las catequesis de la Teología
del cuerpo.
1] Catecismo, n. 1146.
2] YANGUAS, José María. El significado esponsal de la sexualidad
humana.
3] JUAN PABLO II. Varón y mujer, Teología del cuerpo.Tags: antropología cristiana