este es un espacio católico para expresar el pensamiento de la iglesia - comunidad de cristianos - sobre temas relacionados con la persona humana, las familias, la sociedad, el estado, la comunidad internacional...
Buen
día para recordarnos que el cristianismo es amor, y que el amor es solidaridad
concreta, solidaridad con los pequeños, los humildes, los trabajadores (hoy
tantas veces en desempleo, paro, cesantía), los obreros… Y que esta solidaridad
es amor cristiano, caridad, fe
El mes de mayo en el hemisferio Norte es el corazón de la primavera.
Parece que la naturaleza quisiera compartir la alegría de la Pascua.
Tradicionalmente, la Iglesia vive el mes de mayo con María. Tendríamos
que hacer un esfuerzo por renovar esta tradición, por redescubrir el
“lado mariano de la vida”, por aprender una forma profunda y entregada
de seguir a Jesús, conducidos por su Madre. La película “Jesús” (1999),
de Roger Young, acentúa la presencia de María en el itinerario vital de
Jesús. De esta manera, se comprende mucho mejor al Maestro.
La “cristianización” de la fiesta del trabajo colocó también la memoria
de José de Nazaret en este primer día del mes. Hace poco (19 de marzo)
que celebramos su fiesta. Hoy volvemos sobre su figura acentuando su
condición de hombre trabajador. Es una buena ocasión para leer (o
releer) la encíclica Redemptoris Custos, que el Papa Juan Pablo II
escribió en 1989.
Del evangelio de hoy quiero destacar una sentencia: El que cree en el
Hijo tiene la vida eterna. La “vida eterna”, para el Jesús del evangelio
de Juan, es que te conozcan a ti, Padre. A Dios llegamos a través de
Jesús. Sé que en el diálogo interreligioso actual esta afirmación es muy
discutida. Para muchos, Jesús es sólo uno de tantos accesos al Padre.
Es, si se me permite hablar así, el acceso típico de la cultura
cristiana, como Mahoma es el acceso típico de la cultura musulmana.
Detrás de estas afirmaciones hay una honrada voluntad de acercamiento,
pero me parece que el “diálogo de vida” naufraga en el mar de la
indeterminación. Si así fuera, tendría que rebelarme contra los que
trajeron el evangelio a mi país y me impidieron llegar al Padre a través
de las primitivas religiones celtibéricas, tan respetables como el
hinduísmo o el islam.
No, Jesús no es un acceso más. Jesús es el Hijo enviado en la plenitud
de los tiempos. Naturalmente, yo no soy nadie para imponer a Jesús,
entre otras razones porque sólo es posible decir Jesús es Señor por el
Espíritu Santo, pero él, con su resurrección, ha desbordado el espacio
palestino, ha traspasado el siglo I, y se ha convertido en “patrimonio
de la humanidad”.
Jesús no es un icono de la cultural judeo-cristiana. Jesús es tan árabe
como Mahoma, tan chino como Confucio ... Ningún ser humano le es extraño
y para ningún ser humano puede ser extraño Jesús.
Siento que la misión tiene muchas cosas que profundizar.