“No hay amor más grande que el que dar la vida por los amigos”. Una
frase que encierra para mí, la forma completa de demostrar amor:
entregarse, darse, compartirse y lo que es mejor, amar
incondicionalmente a nuestros semejantes.
¿Cuántas veces estamos tan lejos de demostrarlo? Para que nuestro
corazón, a veces, tiene lugar sólo para el rencor, la decepción, el
dolor y dejamos a un lado el sublime concepto de “Dar la vida por los
demás”.
Jesús lo demostró y muchos hermanos también lo han hecho. ¿Nosotros
cuándo? ¿Podremos acaso algún día demostrarlo? ¿Jamás podremos
disfrutar de este privilegio que Dios nos regala?
Hoy en día parece tan difícil entregar la vida por algún amigo,
pero mi pregunta es: ¿Cómo algunas personas pueden hacerlo?
Jesús murió por nosotros sus amigos.
También el Padre Kolbe que en la Segunda Guerra Mundial decide
“ofrecerse en sacrificio” dando su vida por otra persona.
Dar la vida, es tratar bien a los demás, es dar la vida por el
otro; es tratar que la gente a nuestro alrededor se sienta bien; viva
bien, sea feliz con nuestras actitudes; es demostrar que podemos darnos
en ACTITUD.
Bien lo repetía Jesús: “Ciegos y sordos”... aún permanecemos así en
nuestros tiempos. Permanecemos distantes y apáticos, hemos dejado de
sentir que el otro es importante. Es triste pensar que ya casi no nos
importan los demás... muchas veces ni nosotros mismos.
¿A quién llegará este mensaje? ¿Por qué tenías que leerlo
el día de hoy?
Nuevamente propongo más preguntas que respuestas, pero al final de
este escrito en mi corazón hay un gozo especial... PENSÉ EN TODOS MIS
AMIGOS. Quienes me apoyan y quienes hacen de este mundo algo muy
especial, para todos y cada uno de ellos un abrazo bien fuerte y mi
gratitud eterna.
Fuente
Arquidiócesis Primada de México. Pastoral Juvenil. Recuperado de la Red
Mundial de Información.
http://www.arquidiocesismexico.org.mx