Fuente: Internet
Autor: Lo ignoro

Desde que mi voluntad
está a la vuestra rendida,
conozco yo la medida
de la mejor libertad.
Venid, Señor, y tomad
la rienda de mi albedrío;
de vuestras manos me fio
y a vuestras manos me entrego,
que es poco lo que me niego
si yo soy vuestro y Vos mio.
A fuerza de amor humano
me abraso en amor divino.
La santidad es camino
que va de mí hacia mi hermano.
Me dí sin tender la mano
para cobrar el favor;
me dí en salud y dolor
a todos, y de tal suerte
que me ha encontrado la muerte
sin nada más que el amor.
QUE LOS RUEGOS Y OFRENDA DE NUESTRA POBREZA TE CONMUEVAN, SEÑOR, Y AL VERNOS DESVALÍDOS Y SIN MÉRITOS PROPIOS ACUDE COMPASIVO EN NUESTRA AYUDA. AMEN