1. Introducción
Los dos libros de Dios
El Evangelio es una gran revelación de Dios, una luz nueva para iluminar
todas las cosas de este mundo. Nos habla de Dios y del hombre y de su
relación mutua. Desde el punto de vista cristiano, la revelación del
Evangelio es, en realidad, la "segunda" revelación, porque Dios ya ha
hablado en la creación, cuando formó la naturaleza: “Los cielos
proclaman la gloria de Dios; y el firmamento anuncia la obra de sus
manos” (Sal 19,1)
Por eso, hay una vieja tradición de pensamiento cristiana que habla de
los "dos libros" de Dios: el de la naturaleza y el de la revelación. Así
lo dice bellamente San Agustín: "Es libro para ti la Sagrada Escritura,
para que la oigas. Y es libro para ti el orbe de la tierra, para que lo
veas"1.
Con esta imagen se expresa bien cuál es la mente cristiana sobre los dos
tipos de saberes que vienen de Dios: el que encontramos en la
naturaleza y el que nos llega con la revelación.
Novedades en el libro de la naturaleza.
Sobre el origen del hombre y del mundo, antes sólo teníamos el relato
del Génesis y algunos mitos y fábulas antiguos. Desde mediados del siglo
XIX, tenemos otro relato sobre el origen de las especies y del hombre,
el que inició Charles Darwin, que ha sido completado y perfilado a
medida que hemos conocido mejor la genética.
Y, desde mediados del siglo XX, tenemos también un nuevo relato sobre el
origen del mundo: el Big Bang, la gran explosión. Según los indicios
que tenemos, el universo actual procede de la explosión de un punto
enormemente denso, y todavía está en expansión.
Ambas teorías científicas son más que hipótesis porque han acumulado
pruebas en su favor. Esas pruebas parecen suficientes para sostener que
ambas hipótesis conforman la historia de nuestro universo. Aunque no
conocemos todos los detalles ni podemos comprobarlos perfectamente, por
la enorme distancia de tiempo y la imposibilidad de repetir estos
procesos en un laboratorio.
En el caso de la evolución, el registro fósil es algo así como un puzzle
en el que faltan casi todas las piezas y las que tenemos están rotas.
Pero son suficientemente significativas. Además, es probable que, en los
próximos años, alcancemos una mayor confirmación genética de la forma
en que se han realizado los saltos entre las especies, en la medida en
que se conozcan más y se puedan comparar mejor los genomas de las
especies.
En el caso del Big Bang, los indicios también son muy fuertes, pero se
trata de un caso límite: porque en esa explosión no sólo se originó todo
el universo que conocemos, sino también todas sus partes, partículas y
leyes, a partir del despliegue de un punto original. Por eso, el momento
original es como una especie de límite de nuestro conocimiento físico y
más allá no podemos ir nada más que con la imaginación.
Hay que tener en cuenta que la investigación científica en estos campos
es muy difícil y camina paso a paso. Hay que estar bastante enterado
para comprender cuál es el significado de los pequeños avances, de un
hallazgo en el campo de la paleontología, de la genética, de la
astrofísica o de la física de partículas. O de las nuevas hipótesis que
se formulan. Suele ser una información muy difícil de transmitir. En
estos temas hay una gran distancia entre la investigación científica y
lo que se puede transmitir al público. Por eso, no hay que hacer
demasiado caso de las noticias sensacionalistas que salpican los medios
de comunicación a lo largo del año. Es mejor recurrir a revistas
especializadas de calidad, con criterio realmente científico2.
Un universo unificado
El hecho es que con estas lecturas del libro de la naturaleza, nuestra
idea del universo es muy distinta de la que podían tener, por ejemplo,
hace cien años. Hoy podemos contar una historia del universo desde un
momento original hasta el momento actual. Podemos describir todo el
despliegue de la materia con la conformación del universo que conocemos,
incluida la tierra, que es un sistema bien curioso y sorprendente. Y
toda la evolución de la vida con su múltiple riqueza y, también, sus
muchas curiosidades y sorpresas. Ciertamente, no podemos contar los
detalles, y desconocemos muchas transiciones, pero podemos contar las
líneas generales.
Se trata de una única historia: una historia donde ha surgido todo y
donde todo está relacionado: todas las estructuras de la materia y todos
los organismos vivos. Todo se ha hecho a partir de un punto original y
todo está hecho de lo mismo.
Nunca hemos tenido una idea tan unitaria de la realidad. Las gentes de
otras épocas vivían en un mundo lleno de misterios aparentemente
inconexos. Había muchas explicaciones parciales y muchos misterios
desconocidos. Hoy no lo sabemos todo, pero sabemos que todo está
relacionado. Es un dato importante y en cierto modo nuevo en la historia
del pensamiento. Quizá uno de los datos más importantes de la historia
del pensamiento.
Las ciencias modernas han hecho estas importantes lecturas en el libro
de la naturaleza. El avance de la física, de la química, de la biología y
de la astrofísica han llegado a la conclusión de que todo está hecho de
lo mismo, de lo mismos componentes elementales. Además las dos grandes
teorías que hemos comentado (de la evolución y del Big Bang) nos dicen
que todo forma parte de una única historia. “Todo” quiere decir, todo lo
que podemos ver en el universo: todos los cuerpos del espacio, todos
los materiales de la tierra, todos los seres vivos y el hombre. Todo
forma parte de una misma historia.
Un mundo maravilloso
Si no hemos perdido la capacidad de asombro, fácilmente nos daremos
cuenta de que se trata de una afirmación maravillosa. Hay mucha gente
que ya no tiene capacidad contemplativa, que no se admira de nada, que
todo le parece "normal"; porque se acostumbran a las cosas y entonces ya
no las admiran. Pero al que haya conservado estas capacidades tan
humanas, la historia del universo le parecerá absolutamente fascinante.
La historia más maravillosa que se puede contar. Aquí ha emergido toda
la realidad cononcida. En ese sentido, el progreso de las ciencias es
verdaderamente fascinante.
El relato sobre la historia del universo es mucho más maravilloso que un
cuento de hadas e incluso podría ser contado como un cuento de hadas:
"Érase una vez que había un punto muy pequeño pero enormemente denso, y,
de repente, estalló irradiando una cantidad fabulosa de energía. Y
entonces...".
Para un cristiano, esta historia es una manifestación casi evidente del
poder de Dios. Ver tanta inteligencia y tanta maravilla le recuerdan las
famosas frases del inicio del salmo 19: “Los cielos proclaman la gloria
de Dios; y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Sal 19,1)
En cambio, para personas que tienen una visión materialista, es un puro
despliegue de “azar y necesidad”, por usar este binomio que recuerda el
célebre libro de Monod, premio Nóbel de medicina y representante moderno
del materialismo biológico. Todo ha sucedido sin sentido alguno y de
una manera imprevista y absurda. Y sigue sin tener sentido ninguno y
siendo absurdo: desde la primera explosión hasta la existencia humana.
Esto choca de una manera tan fuerte con nuestra sensibilidad que apenas
afecta a las personas normales. Pero hay muchos teóricos que defienden
que, efectivamente, el universo es fruto ciego del azar y la necesidad.
Y, por tanto, en el fondo, absurdo.
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