jueves, 16 de septiembre de 2010

 

 

CIUDAD DEL VATICANO, 15 SEP 2010 (VIS).-

 

Benedicto XVI dedicó la catequesis de la audiencia general de los miércoles a Santa Clara de Asís (1193-1253), contemporánea de San Francisco, una de las santas más amadas de la Iglesia y cuyo testimonio "demuestra -dijo el Papa- cuánto deba toda la Iglesia a lasmujeres valientes y ricas de fe como ella, capaces de dar un impulso

decisivo a la renovación de la Iglesia".

 

El Santo Padre explicó que Clara nació en una familia rica y aristocrática

y que siendo todavía muy joven sus parientes decidieron casarla con un

personaje de relieve, pero a los dieciocho años, la santa, con un gesto

audaz, en compañía de una amiga e inspirada por un profundo deseo de seguir

a Cristo, dejó la casa paterna. Se incorporó al grupo de los hermanos

menores en la iglesia de la Porciúncula en Asís y fue el mismo Francisco el

que la acogió y en una sencilla ceremonia le cortó el cabello y le impuso un

hábito penitencial. Desde aquel momento Clara se convirtió en esposa de

Cristo, humilde y pobre y a Él se consagró totalmente.

 

"Sobre todo al principio de su experiencia religiosa -prosiguió Benedicto

XVI- Clara tuvo en Francisco de Asís no solo un maestro del que seguir las

enseñanzas, sino también un amigo fraternal. La amistad entre estos dos

santos es un aspecto bello e importante. Efectivamente, cuando dos almas

puras e inflamadas del mismo amor por Dios se encuentran, hallan en la

amistad recíproca un fuerte estímulo para recorrer el camino de la

perfección. La amistad es uno de los sentimientos humanos más nobles y

elevados que la Gracia divina purifica y transfigura".

 

De cómo vivían las seguidoras de Clara al principio del movimiento

franciscano habla el obispo flamenco Jacques de Vitry que visitó en aquellos

años Italia, notando "una característica de la espiritualidad franciscana a

la que Clara era muy sensible: la radicalidad de la pobreza ligada a la

confianza total en la Providencia divina".

 

Por ese motivo, la santa obtuvo del Papa Gregorio IX o más probablemente

ya de Inocencio III, recordó Benedicto XVI, el llamado "Privilegium

Paupertatis", por el cual  Clara y sus compañeras de San Damiano "no podían

poseer ninguna propiedad material. Se trataba de una excepción

verdaderamente extraordinaria del derecho canónico vigente y las autoridades

eclesiásticas de aquella época lo concedieron, apreciando los frutos de

santidad evangélica que reconocían en el modo de vivir de Clara y sus

hermanas".

 

 

"Este hecho demuestra como también en la Edad Media -subrayó el pontífice-

el papel de las mujeres no era secundario, sino considerable. A este

propósito hay que recordar que Clara fue la primera mujer en la historia de

la Iglesia que redactó una Regla escrita sometida a la aprobación del Papa

para que el carisma de San Francisco se conservase  en todas las numerosas

comunidades femeninas que se establecían en aquellos tiempos y que querían

inspirarse en el ejemplo de Francisco y Clara".

 

En el convento de San Damiano, Clara "practicó de forma heroica las

virtudes que deberían distinguir a todos los cristianos: humildad, espíritu

de piedad y de penitencia, caridad".

 

Su fama de santidad y los prodigios que gracias a ella se verificaron

llevaron al Papa Alejandro IV a canonizarla en 1255, solo dos años después

de su muerte. Sus seguidoras, las Clarisas, "desempeñan con su oración y su

obra un papel inapreciable en la Iglesia", concluyó Benedicto XVI.

 


Tags: CLARA DE ASIS

Publicado por alfre1240 @ 12:03
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