miércoles, 22 de septiembre de 2010

Diariodigital.com

Autor: Juan Rafael Pacheco

Muchos creen que la Biblia es sólo palabras escritas hace cientos de años, que interesan únicamente a esos sabios que viven con la nariz dentro de los libros, y que son palabras muertas.
¡Cuán equivocados están! Esas palabras tienen hoy tanta actualidad como cuando fueron escritas. Están dirigidas a mí y a ti. Podemos sacarle mucho provecho personal. Sus enseñanzas se aplican directamente a nosotros, y para muestra basta un botón.
En uno de los libros de la Biblia, llamado el Libro de los Hechos de los Apóstoles, el autor, San Lucas, --el mismo que escribió el tercer Evangelio--, narra lo sucedido luego que persiguieran y mataran a pedradas a Esteban, el primer diácono y primer mártir de nuestra Iglesia.
En aquel dificilísimo momento, muchos salieron de Jerusalén huyendo de la persecución y llegaron hasta Antioquía, predicando el Evangelio. Muchísimos se convirtieron y abrazaron nuestra fe. Más aún, en Antioquia fue donde por primera vez empezaron a llamarnos “cristianos”.

Leyendo este pasaje, vemos cómo una situación triste y dolorosa, el martirio de Esteban, se convierte, por la gracia de Dios, en fuente de bendición para muchos, ya que gracias a la persecución el Evangelio llega a ciudades lejanas.
¿Y qué nos dice eso a ti y a mí? ¿Qué nos enseña eso que sucedió lejísimo de aquí hace dos mil años, y que está escrito en la Biblia? Muy sencillo: que Dios se vale de todos los acontecimientos, incluso de los que consideramos desagradables, --¡y casi podríamos decir que principalmente de éstos!--, para producir resultados positivos.
Saber eso nos reconforta, nos da seguridad para seguir batallando la dura batalla del diario vivir, y seguir enfrentando las múltiples crisis que pretenden hacernos dudar del amor personal e incondicional que nos tiene nuestro Padre Dios. Por eso, y por mucho más, nos conviene leer la Biblia.
Pensemos en las cosas negativas que vivimos día tras día. Pensemos en ese hondo penar que nos aflige, que nos mortifica, que no nos deja vida, y apliquemos lo aprendido.
Comentando este pasaje, Rayo de Luz afirma que “de la tragedia más terrible, surge una luz que brilla en las tinieblas y que las tinieblas no pueden vencer. La muerte no tiene la última palabra sobre las ‘muertes’ que experimentamos a diario. De lo peor que haya podido suceder, Dios se las ingeniará para sacar algún provecho. Para percibirlo, hará falta ‘seguir unidos al Señor con todo empeño’. Esto no siempre resulta fácil cuando estamos ante un dolor y destrucción inexplicables. Permanecer fieles al Señor, con un corazón firme, será todo un reto.”
“Muchas veces, de cosas malas surgen cosas buenas. Dios busca la manera de escribir derecho en renglones torcidos, a veces torcidísimos… En la soledad, el sufrimiento, la persecución y la muerte es donde se sabe realmente que clase de cristianos somos. Es donde se prueba mejor nuestra confianza y nuestra esperanza en Aquél que con su muerte ha vencido todas las muertes.”
“Señor, ayúdame a ser fiel en los momentos dolorosos de mi vida. Que pueda ver tu mano sosteniéndome. No permitas que me aparte de ti por ningún sufrimiento que me toque vivir. Utiliza los renglones torcidos de mi vida, para escribir hermosas poesías. Amén.”
Bendiciones y paz.


Publicado por edelweiss306 @ 12:00
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