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veces no comprendemos que otros no comprendan. Podemos tener la
tentación de pensar que es un problema de los demás, y quizá es en parte
así, pero no del todo. Por eso se impone la purificación de nuestra
memoria, el examen de conciencia, reconocer los hechos o las omisiones
ante Dios y los demás, y, desde ahí, trabajar por la caridad en la
verdad. “La verdad –ha dicho Benedicto XVI, poniendo como ejemplo a
Newman– se transmite no sólo por la enseñanza formal, por importante que
ésta sea, sino también por el testimonio de una vida íntegra, fiel y
santa”.Tags: La pedagogía de la Cruz