Tres rasgos peculiares que caracterizan a la Virgen del Pilar y la distinguen de las otras:
1- Se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida
mortal. A diferencia de las otras apariciones la Virgen viene cuando
todavía vive en Palestina: ¨Con ninguna nación hizo cosa semejante",
cantará con razón la liturgia del 2 de enero, fiesta de la Venida de la
Virgen.
2- La Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que, sobre él se
construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer Templo
Mariano de toda la Cristiandad.
3- La vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea
(del Santuario de Santiago de Compostela). Por ello, Zaragoza y
Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido dos ejes fundamentales,
en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de la
patria española.
Simbolismo del pilar.
El pilar o columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de
la firmeza de la columna-confianza en la protección de María.
La columna es símbolo del conducto que une el cielo y la tierra,
"manifestación de la potencia de Dios en el hombre y la potencia del
hombre bajo la influencia de Dios." Es soporte de los sagrado, soporte
de la vida cotidiana. María, la puerta del cielo, la escala de Jacob, ha
sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En ella la
tierra y el cielo se han unido en Jesucristo.
Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o
social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la
primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje
de la construcción que liga entre si los diferentes niveles. María es
también la primera piedra de la Iglesia, el templo de Dios; en torno a
ella, lo mismo que los apóstoles reunidos el día de pentecostés, va
creciendo el pueblo de Dios; la fe y la esperanza de la Virgen alientan a
los cristianos en su esfuerzo por edificar el reino de Dios.
Vemos en Éxodo 13, 21-22, que una columna de fuego por la noche
acompañaba al pueblo de Israel peregrino en el desierto, dirigiendo su
itinerario.
En la Virgen del Pilar el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios,
una presencia activa que, guía al pueblo de elegido a través de las
emboscadas de la ruta."
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