martes, 12 de octubre de 2010

Trabajamos de un modo especial en el cuidado para personas con enfermedades teminales y para sus familias y amigos. Los cuidados competentes y compasivos ayudan a mejorar la calidad de vida de todos ellos

  

Quienes somos:

Somos un equipo interdisciplinario de trabajo, que busca cuidar con compasión y competencia todas las necesidades del enfermo y su familia. Con el clima de un hogar interactuamos y crecemos juntos: voluntarios, agentes de pastoral de la salud, religiosos, enfermeras/os, psicólogos, médicos, trabajadores sociales, kinesiólogos y todos aquellos que desde su profesión ayudan a gestionar, difundir y administrar esta obra.

La filosofia práctica del Hospice está sustentada en una certeza profunda: la persona que va a morir sigue siendo una persona viva hasta el final, así debe tratárse: la vida que le quede es de él. Estas personas en la última etapa de la enfermedad terminal podrán ser atendidas sin independizarse del hospital de cabecera y en comunicación continua con sus profesionales, y si hubiera, también familiares.

Hospice, del latín hospicium, (y de la misma raíz lingüística que el término hospitalidad), era el lugar donde, en los primeros siglos del cristianismo, los enfermos y peregrinos eran asistidos. De esta antigua idea del Hospice surge el concepto de cuidado Hospice. A principio del siglo XIX, las Hermanas Irlandesas de la Caridad abren en Dublin, el primer Hospice dedicado especificamente a enfermos en fase terminal. Y en 1965, en Londres, el St. Joseph´s Hospice, donde la Dra. Cicely Saunders inició el uso racional de fármacos para mejorar el control de los síntomas físicos de los enfermos, y a valorar la importancia de sus problemas psicologicos, sociales y espirituales.

Hoy, el Hospice, tiene una acepción aún mayor, ya que se habla de la Filosofía Hospice, donde el cuidado especializado está diseñado de modo que los últimos días de un enfermo muriente puedan ser vividos con dignidad y calidad. En esto se basó Cicely Saunders al crear, en 1967, el verdadero “primer Hospice moderno”, con el nombre de St. Christopher´s, en Londres. El Hospice San Camilo, abrió sus puertas el 14 de julio de 2002 y recibe gratuitamente a quienes tengan estas necesidades. A su vez realiza actividades de educación y entrenamiento, abiertas a la comunidad y a nuestro equipo interdisciplinario, para difundir la cultura Hospice en el país.

NUESTRA HISTORIA:

Caminos que se unieron para avanzar juntos.

Por un lado…voluntarios de la Pastoral de la Salud nos iniciamos en el año 1992 en la Parroquía San Pedro y San Pablo, en Olivos. Asistimos a cursos de formación y oración a nivel diocesano y parroquial.

A través de la experiencia adquirida en las visitas y en el acompañamiento a enfermos crónicos, ancianos y murientes (definimos como muerientes a las personas con diagnóstico de enfermedad terminal con un pronósitco aproximado de seis meses de vida), conocimos la realidad de la salud, la enfermedad y la muerte, en la zona de Vicente López.

Por otro lado… un sacerdote, un médico y una psicologa, proyectamos y realizamos una jornada sobre el acompañar el morir. A partir de allí, reflexionamos y elaboramos qué podíamos aportar al mundo de la salud en nuestro país. Proyectamos y coordinamos durante los años 2001 y 2002, un curso de formación y reflexión “Cuando tenemos que acompañar el morir”, orientado en forma conjunta para profesionales y voluntarios de la salud, dictado en la Parroquia San Pedro y San Pablo.

Todo este trabajo y reflexión operó en todos nosotros un cambio fundamental en la compresión de la relación de ayuda, una nueva mirada basada en principios teológicos, filosóficos y en conocimientos científicos que nos permite proponer una mejor calidad de vida y la convicción de que hay mucho por hacer cuando una persona va a morir.

La unión de profesionales y voluntarios, sueños y deseos, oración y trabajo, generosidad y gratuidad, junto a la acción del Espiritu Santo en nuestra Comunidad Parroquial, en marzo de 2002, hizo que este proyecto se hiciera realidad: el Hospice San Camilo, también llamada la Casa de la Esperanza.

En el año 2003 llegó la casa propia gracias a la donación de un benefactor particular, a la que nos mudamos en el 2004. También en ese año fuimos reconocidos como Asociación de Bien Público por la Municipalidad de Vicente López (Resolución Nº 1177 del 28 de Mayo de 2004). Desde el año 2004 se realizan anualmente programas de educación y entrenamiento continuos, en 4 grupos de capacitación: “Educación Continua en Enfermería”, “Capacitación en Servicio”, para voluntarios, “Cuando tenemos que acompañar el morir – Humanización de la Asistencia” (Curso de acompañantes pastorales en cuidados compasivos) y “Lecciones desde el Hospice” en la UCA (Universidad Pontificia Católica Argentina).

QUÉ HACEMOS

EL ENFERMO Y SU FAMILIA:

Cuando una persona padece una enfermedad avanzada e incurable, sus seres queridos también sufren. Por esta razón es que el Hospice acompaña a los enfermos y a su familia como una unidad.

La realidad compleja de la persona muriente y su familia, requiere las habilidades diversas de un equipo que se esfuerza por:

1. Escuchar al enfermo en sus necesidades existenciales.

2. Atender a sus necesidades desde sus recursos espirituales, en este particular momento existencial que representan la enfermedad y la próximidad de la muerte.

3. Acompañar a la familia a vivir el dolor que suscita la enfermedad de su familiar y el duelo ante la muerte.

Los enfermos terminales también pueden ser admitidos al Hospice por un período en el cual se pueda controlar los síntomas que presentan mayores dificultades o bien albergarlos por corto tiempo para permitir una pausa a la familia que vela por su cuidado.Así, en los programas del Hospice también se tiene en cuenta a los que ayudan, quienes, en su afán de asistir, no prestan atención a sus propias necesidades.

Cómo cuidamos al enfermo:

Nuestro lema: “sirvan al enfermo con el mismo amor de una madre por su único hijo enfermo y como el Espíritu Santo les sugiere” (San Camilo de Lelis). El Hospice pone especial énfasis en:

Acompañar:

A través del Hospice, las personas con enfermedades terminales y sus familias están directamente involucradas en la toma de decisiones y en la ayuda a la persona querida, acerca de cómo y dónde quieren pasar el resto de sus días. Aportando los recursos que hagan falta.

Coontrolar el dolor y otros síntomas frecuentes:

Uno de los mayores temores de los enfermos terminales se refiere al dolor. En un Hospice, cualquier paciente que tiene un problema asociado al dolor u otros síntomas, es tratado en tal sentido.

Respetar la dignidad de la persona:

El Hospice ayuda a las personas enfermas a enfrentarse con la soledad, el aislamiento y el temor al abandono; facilita procesos de reconciliación consigo mismo, con los demás y con Dios. El Hospice reconoce y alienta la importancia de la dimensión espiritual de la persona. Los enfermos y su familia pueden compartir así, sus sentimientos religiosos con: los agentes de pastoral y los sacerdotes del Hospice o con sus propios ministros según su credo.

Los enfermos:

-son amados y cuidados de modo que sienten que son todavía importantes para los demás,

-se responden a sus preguntas con respuestas honestas y compasivas,

-se los estimula a que expresen lo que piensan y lo que sienten.

Vivir la vida plenamente:

El Hospice ayuda al enfermo a lograr la armonía espiritual, física y emocional de modo que puedan estar concentrados en vivir su vida tan plenamente como les sea posible. Se los incentiva a que permanezcan activos por todo el tiempo que puedan, en actividades que disfrutan. Además, que aprendan cosas nuevas, que hagan cosas que siempre hayan querido hacer y que se concentren en la calidad de vida de manera íntegra.

Incentivar el cuidado en el hogar:

Cuando cabe la posibilidad, la familia o los amigos cuidan a los enfermos en sus hogares, rodeados del ambiente familiar y sus seres queridos. El Hospice colabora con el cuidado en el hogar ayudando a los enfermos a crear lazos más estrechos y enriqueciendo sus vidas. Esto también ayuda a familiares y amigos a perder ellos mismos el miedo a la muerte.

Brindar una casa, una familia:

Cuando la persona muriente no tiene familia, o ésta no se encuentra en condiciones de brindar el apoyo mínimo, ofrece el espacio y el cuidado necesario en esta etapa de su vida.

Trabajar en Equipo:

En razón de la complejidad de la etapa de enfermedad avanzada, es difícil que una sola persona pueda brindar toda la ayuda a un enfermo en su última fase. Es por esta razón que el Hospice realiza un acercamiento en equipo de trabajo. Esto significa que un equipo con habilidades diversas trabaja por el bien del enfermo y su familia. El equipo está formado por enfermeros, agentes pastorales voluntarios, médicos especializados en cuidados paliativos, trabajadores sociales, médicos psiquiatras, sacerdotes y ministros extraordinarios de la comunión. Para el cuidado y acompañamiento nocturno, contamos con las Hermanas Siervas de María – Ministras de los Enfermos (enfermeras consagradas). Los voluntarios realizan tareas diversas: escuchan, confortan, asisten, gestionan y realizan los servicios generales tales como preparar alimentos, limpieza y mantenimiento.

Enseñar a familiares y amigos:

Aquellas personas que proveen cuidados a enfermos en sus hogares, pueden ser especialmente entrenados en:

-dar la medicación.

-ayudar a los pacientes a movilizarse y a permanecer lo más activos posible.

-escuchar y responder a las necesidades de los pacientes.

-tomar ciertas medidas ante ciertas situaciones específicas.

Ayuda siempre disponible:

Los familiares o amigos que dan ayuda en el domicilio pueden llamar en todo momento y un miembro del Hospice les dará el soporte que requieran. La atención telefónica es un instrumento muy importante para el seguimiento de los enfermos y sus familias.

Brindar seguimiento en duelo:

A pesar de que el Hospice va preparando a familiares y amigos para la futura pérdida de un ser querido, a menudo se necesita apoyo adicional. El Hospice ayuda a las personas durante su duelo cuando es necesario.

Donaciones: http://www.hospicesancamilo.org.ar/donaciones.html

Fuente: http://www.hospicesancamilo.org.ar

Gentileza, Omar Romano


Tags: Hospice San Camilo

Publicado por saavedragoffins102 @ 15:00
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