Porque somos libres a la hora de tomar decisiones, somos también responsables de lo que hayamos elegido
![]() |
| Responsabilidad en la toma de decisiones |
Según un dicho oriental, “mil caminos nacen bajo tus pies”.
Quizá
no nazcan mil caminos, pues no tenemos ante nosotros mil
posibilidades a la hora de elegir. Pero sí es cierto
que existen muchas opciones: podemos ir hacia lo cómodo o
hacia lo exigente, escoger una carrera u otra, aceptar un
trabajo o rechazarlo, salir a tomar unas copas o quedarnos
en casa para estudiar o para limpiar la ropa sucia.
Cada
decisión configura la propia vida y la vida de quienes
caminan a nuestro lado. En cierto sentido, nada es indiferente.
Quedarse en la cama en vez de ayudar en las
tareas de la casa puede parecer un acto insignificante, cuando
en realidad me forma o me “deforma”, alegra o entristece
a los demás miembros de la familia.
Lo que escogemos plasma,
por lo mismo, nuestro modo de pensar, de sentir, de
amar, de actuar. En cierto sentido, somos padres de nosotros
mismos, pues lo que hacemos o dejamos de hacer entra
a formar parte de lo más íntimo de nuestros corazones.
Así
lo explicaba san Gregorio de Nisa, un obispo del siglo
IV: “Todos los seres sujetos al devenir no permanecen idénticos
a sí mismos, sino que pasan continuamente de un estado
a otro mediante un cambio que se traduce siempre en
bien o en mal... Así pues, ser sujeto sometido a
cambio es nacer continuamente... Pero aquí el nacimiento no se
produce por una intervención ajena, como es el caso de
los seres corpóreos... sino que es el resultado de una
decisión libre y, así, nosotros somos en cierto modo nuestros
mismos progenitores, creándonos como queremos y, con nuestra elección, dándonos
la forma que queremos”.
Porque somos libres a la hora de
tomar decisiones, somos también responsables de lo que hayamos elegido.
Si amamos la libertad hasta el punto de haber levantado
una estatua dedicada a ella (en la costa Este de
los Estados Unidos), también tenemos que edificar una estatua a
la responsabilidad, como sugería Viktor Frankl (1905-1997), no sólo en
la costa Oeste de los Estados Unidos, sino, de modo
mucho personal, en lo más íntimo de nuestra conciencia.
La responsabilidad
es el complemento irrenunciable de la existencia de quienes somos
libres. Por eso es tan importante detenernos un momento, antes
de cada nueva elección, para valorar los pros y los
contras, para analizar a fondo cada posibilidad. Seremos así capaces
de desvelar, con franqueza, si lo que deseamos hacer corresponde
a un proyecto de egoísmo enfermizo, o si nos conduce
hacia ese bien que hace bella la propia vida y
la de quienes viven a nuestro lado.