Monseñor Donald W. Montrose, Obispo de Stockton, Califormia
Traducción del Prof. Américo López-Ortiz
Por "ocultismo" entendemos una influencia supra-humana o
sobrenatural que no es de Dios y comúnmente lo asociamos con lo que
tiene influencia demoníaca.
En los Estados Unidos, el ocultismo es ahora mucho más popular que
hace veinte años. Esto se manifiesta en la música popular satánica, las
pandillas callejeras satánicas, el aumento de los adoradores de Satanás,
el uso más extendido del horóscopo y el estudio de los signos del
zodiaco y los juegos satánicos que pueden comprarse. A pesar de esto,
mucha gente no toma el ocultismo seriamente, se ríen de la noción del
poder del mal y no lo consideran parte del mundo "real" en que vivimos.
Estoy convencido de que la influencia demoníaca es muy real y
constituye una amenaza peligrosa para nuestro bienestar espiritual. Lo
que se escribe aquí es un resumen breve de una realidad que no deseo
pasar mucho tiempo explorando y mi propósito es sencillamente
impartirles conocimientos suficientes, para que puedan cuando menos
sospechar la presencia de lo oculto y puedan evitarla por completo.
En su carta a los Efesios (1,3-10), San Pablo nos dice que Dios nos
escogió en Jesucristo antes del principio del mundo. Estamos llamados a
vivir limpios de pecado en su presencia. Dios nos llamó para ser sus
hijos por medio de Jesucristo. Hemos sido salvados y nuestros pecados
han sido perdonados en Jesús y mediante su Sangre. Esto muestra la
generosidad de Dios, Nuestro Padre, hacia nosotros. El nos ha dado la
sabiduría para comprender este misterio, este plan que nos reveló en
Cristo.
Somos cristianos bautizados y confirmados. En estos dos sacramentos
hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus promesas vacías del
reino de las tinieblas. En el bautismo profesamos nuestra fe en
Jesucristo y en la Iglesia. Ahora, el Reino de Dios está absolutamente
opuesto al reino de Satanás. La salvación en Jesucristo presupone el
rechazo del reino de las tinieblas, sin embargo, nuestra vida es una
guerra espiritual. En su primera carta, San Juan (1 Jn 5,18-69) nos dice
dos cosas: Que nacimos de Dios (por el bautismo y el Espíritu Santo) y
que estamos protegidos por El para que el Maligno no pueda tocarnos,
pero también nos dice que el mundo entero está bajo el Maligno.
El Maligno puede tentarnos, pero no nos toca directamente a menos
que le abramos la puerta. No debemos temerle, pero tampoco debemos
buscarlo constantemente en los acontecimientos ordinarios de nuestra
vida.
No se concentren en los espíritus malos, sino fijen sus ojos y su
fe en Nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Somos salvados sólo por
Jesucristo, mediante la oración, nuestra adhesión a la Palabra de Dios
en la Biblia y mediante los sacramentos, especialmente por la presencia
de Jesús en la Sagrada Eucaristía.
No debemos olvidar incluir a María, la Madre de Dios, en nuestra
oración; Ella ha aplastado la cabeza de la antigua serpiente (Gén 3,15).
La devoción a María es un medio poderoso de protección en nuestra vida
diaria.
¿Cómo es el reino de Satanás, el reino de las tinieblas? Es una
mentira que busca parecerse al Reino de Dios. Lean Isaías (14,12-15); se
trata de Satanás. El profeta nos dice que, en su corazón, Satanás está
determinado a ser como Dios.
Satanás quiere en su reino todo lo que hay en el Reino de Dios,
pero su reino es una mentira; es falsedad. En el reino de las tinieblas
hay culto y adoración falsa; hay oración maligna. Nos ofrece felicidad y
paz falsa, nos da sabiduría y conocimiento falso. Así tentó a Adán y
Eva (Gén 3,5). Satanás dijo: "No. Dios sabe que al momento que lo
comiereis (el fruto prohibido) seréis como dioses, conocedores del bien y
del mal." En su reino, Satanás nos ofrece salud, que es la muerte y una
protección falsa. Así como nos imaginamos a los ángeles del cielo
cantando y adorando a Dios, así también hay una música especial en el
reino de las tinieblas, que es mala.
El reino de Satanás es una mentira. Quiere ser como Dios, pero en
el primero de los Diez Mandamientos, Dios dijo a Moisés: "Yo soy el
Señor tu Dios. No tendrás otros dioses fuera de mi" (Exodo 20,3). San
Pablo nos dice que estemos en guardia: "El Espíritu dice claramente que
en los últimos tiempos algunos renegarán de la fe, dando oídos a
espíritus falaces y a doctrinas diabólicas" (1 Tim 4, l). Aferrémonos a
nuestra fe en el Señor Jesús y en su Iglesia, pues nuestra salvación se
logra por Jesucristo, mediante la oración, leyendo y estudiando la
palabra de Dios en la Biblia y mediante la presencia de Jesús en el
santo sacrificio de la misa en nuestros sagrarios.
Cuando los israelitas estaban a punto de llegar a la tierra
prometida, el Señor Dios les dió muchos mandatos relacionados con la
verdadera adoración deseada por El y la adoración falsa que aborrecía.
Este mismo Mandamiento es válido para nosotros en la actualidad.
"Cuando hubieres entrado en la tierra que tu Señor te dará,
guárdate de querer imitar las abominaciones de aquellas gentes. No se
vea en tu país quien purifique a tu hijo o hija, pasándolos por el
fuego; ni quien consulte adivinos, y haga caso de sueños y de agüeros;
no haya hechicero, ni encantador, ni quien pida consejo a los que tienen
espíritu pitónico y a los astrólogos, ni quien intente averiguar por
medio de los difuntos la verdad. Porque todas estas cosas las abomina el
Señor; y por haber cometido semejantes maldades aquellos pueblos,
acabará con ellos a tu entrada. Tú has de ser perfecto y sin mácula para
con el Señor Dios Tuyo" (Dt 18, 9-13).
El Señor dice que debemos ser sinceros con Él. No podemos servir a
dos señores. Jesús dice: "Quien no está conmigo, está contra mi" (Mt 12,
30). Debemos ser firmes en nuestra resolución de seguir solamente al
Señor.
Consideremos ahora algunos ejemplos de poder y conocimiento
prohibidos. Cuando hablamos de conocimiento prohibido queremos decir el
que es obtenido fuera de la influencia divina o por el camino normal en
que 1os humanos tenemos conocimientos. Ninguno de nosotros conoce el
futuro; mediante nuestro conocimiento de circunstancias particulares
podemos saber qué pasaría posiblemente. Esto es una cosa. Buscar
conocimiento del futuro o conocimiento íntimo de alguna otra persona,
aparte de Dios y con la ayuda de clarividencia y espíritus, es lo que
significa conocimiento prohibido.
Poder prohibido es cierta clase de poder mágico que produce
efectos, apartado de Dios y en cierta manera que está más allá de los
medios humanos ordinarios.
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