martes, 09 de noviembre de 2010

Las palabras de Benedicto XVI, en un contexto donde la familia no siempre ha sido protegida y apoyada, resuenan con esperanza 

Benedicto XVI en España y la familia
Benedicto XVI en España y la familia

Ha sido un viaje veloz: dos días entre Santiago de Compostela y Barcelona (6 y 7 de noviembre de 2010). Y muchos mensajes. Entre ellos, el de la familia.

En la rueda de prensa ofrecida mientras volaba hacia Santiago de Compostela, Benedicto XVI subrayó algunos elementos importantes en vistas a la dedicación del templo de la Sagrada Familia, entre ellos el valor de san José y de la Familia de Nazaret.

El Papa explicó que la devoción a la Sagrada Familia era algo muy presente en el siglo XIX, pero añadió en seguida que “esta devoción de ayer es de grandísima actualidad, porque el problema de la familia, de la renovación de la familia como célula fundamental de la sociedad, es el gran tema de hoy y nos indica hacia dónde podemos ir tanto en la edificación de la sociedad como en la unidad entre fe y vida, entre religión y sociedad. Expresa el tema fundamental de la Familia, diciendo que Dios mismo se hizo Hijo en la familia y nos llama a edificar y vivir la familia” (rueda de prensa, 6 de septiembre de 2010, traducción de Zenit).

Lo que había sido anticipado en la rueda de prensa fue luego un punto de gran relevancia en la homilía del Papa al dedicar la iglesia y el altar de la Sagrada Familia en Barcelona. En un párrafo denso, mencionó a la Asociación de amigos de San José, grandes promotores del Templo ideado por Gaudí. Luego recordó cómo, “desde siempre, el hogar formado por Jesús, María y José ha sido considerado como escuela de amor, oración y trabajo” (homilía, 7 de septiembre de 2010).

El mundo, en los últimos años, ha cambiado mucho, como señaló el Papa. Pero junto a los progresos en otros ámbitos del existir terreno, hace falta dar su lugar a “los progresos morales, como la atención, protección y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestación, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su término natural. Sólo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad”.

Ello explica la insistencia de la Iglesia en la promoción de “adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jurídica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar”.

Las palabras de Benedicto XVI, en un contexto donde la familia no siempre ha sido protegida y apoyada, resuenan con esperanza. El mal puede ofuscar los corazones e impedir el conocimiento de la verdad. Pero sin verdad unida a libertad (un tema abordado por el Papa en sus palabras en Santiago de Compostela el 6 de noviembre de 2010), las sociedad no llegan a conquistas verdaderas, ni los hombres dan un sentido pleno a sus vidas.

Por eso, hablar de la familia era necesario, como parte del mensaje de amor que nos viene de Dios y que Benedicto XVI fue subrayando en distintos momentos de su rápida peregrinación a España.

Toca ahora, también con la ayuda visible de un templo construido por creyentes como Gaudí y quienes le apoyaron, poner en marcha medidas concretas para que las familias puedan madurar según el testimonio maravilloso ofrecido por una Familia humilde y pobre que vivió en Nazaret hace 2000 años.


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Publicado por alfre1240 @ 15:06
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