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| ¿Sexo seguro? Las estadísticas hablan. |
El concepto de sexo seguro es aplicado desde hace
más de una década por las campañas de publicidad dirigidas
a disminuir la incidencia de enfermedades sexualmente transmisibles y embarazos
inesperados. Estas campañas están basadas en la transmisión del concepto
de una actividad sexual irrestricta, con la seguridad de que
no ocurrirán eventos indeseables.
La actividad sexual lleva implícita una
acción unitiva y procreativa; la consecuencia procreativa de la actividad
sexual fue la motivación inicial para la creación de técnicas
y métodos de anticoncepción, entre ellos el preservativo o condón.
En estudios posteriores se encontró que la utilización de preservativos
podría disminuir la frecuencia de transmisión de enfermedades
sexualmente transmisibles, por lo que su utilización y difusión se
extendió de inmediato a todo el mundo.
En las últimas
dos décadas, los jóvenes y adolescentes inician su actividad sexual
en etapas más tempranas y con un mayor número de
parejas sexuales durante su vida; estos dos eventos, sumados al
hecho de que la posibilidad de contagio de enfermedades sexuales
es mayor en jóvenes que en adultos, motivó a la
creación de campañas masivas dirigidas hacia los jóvenes, presentando el
preservativo como el cinturón de seguridad que permitiría tener sexo
seguro.
En los últimos años, después de acumular las experiencias
de décadas, las estadísticas de enfermedades sexualmente transmisibles y de
embarazos inesperados entre adolescentes demuestran la ineficiencia de las campañas
de sexo seguro como han sido manejadas hasta hoy. Las
estadísticas hablan por sí solas, después de intensas campañas en
este sentido en los Estados Unidos, el 10 por ciento
de las mujeres entre los 15 y 19 años de
edad, están embarazadas; una de cada ocho adolescentes adquiere una
enfermedad sexualmente transmisible cada año. Aunque los expertos encontraron que
muchos de estos adolescentes no utilizan preservativos en forma continua,
uno de los problemas es que es publicitada la idea
de que el sexo es seguro, y con esto aumenta
el número de actividad sexual de riesgo.
El Centro para
el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos,
reporta que la utilización del preservativo disminuyó del 49 por
ciento, en 1995, al 33 por ciento en 1990????, en
mujeres adolescentes, y del 61 al 39 por ciento en
hombres adolescentes. Esta disminución de la utilización del preservativo no
está relacionada con una disminución de la actividad sexual de
riesgo entre los jóvenes; de hecho, el problema ha adquirido
características de epidemia mundial.
El Instituto de Medicina lo ha
calificado como La Epidemia Escondida, millones de dólares y el
esfuerzo de agencias de salud públicas, médicos y otros profesionales
de la salud han realizado enormes e infructuosos esfuerzos para
controlar esta epidemia.
La continua insistencia de estos programas revela
un compromiso con ideologías políticas y una ceguera científica. La
objetividad debe gobernar los esfuerzos futuros para disminuir las infecciones
sexualmente transmisibles, los clínicos informados por la investigación científica debemos
tomar el liderazgo y rescribir este paradigma clínico.
En 1997,
el Instituto de Comités Médicos para la Prevención y Control
de las Enfermedades Sexualmente Transmisibles, publicó un reporte titulado La
Epidemia Escondida - Confrontando las Enfermedades Sexualmente Transmisibles; en resumen,
las conclusiones son las siguientes:
1) Más de 12 millones
de estadounidenses, tres millones de los cuales son adolescentes, están
infectados con enfermedades sexualmente transmisibles (EST).
2) Las EST suman
el 87 por ciento de todos los casos reportados entre
las 10 enfermedades más frecuentes de los Estados Unidos.
3)
En los últimos 20 años, fueron descubiertos ocho agentes patógenos
sexuales nuevos (virus, bacterias, entre otros).
4) Las mujeres y
los adolescentes son infectados de EST, en forma desproporcionada, y
las consecuencias y complicaciones son mayores.
5) Los factores de
riesgo para las EST y el SIDA son los mismos
por lo que, al disminuir las EST, disminuye la transmisión
de SIDA
En un estudio más reciente, The American Social
Health Asociation, reporta que, cada año, 15 millones de estadounidenses
adquieren una enfermedad de transmisión sexual. Los estudios y estadísticas
realizados entre universitarios de diferentes países, demuestran claramente que las
campañas que, buscando disminuir las EST presentan al preservativo como
la solución a todos los problemas, han fracasado rotundamente y,
en la actualidad, después de 20 años y millones de
dólares gastados, el problema es aún mayor.
El hacer sentir
a nuestros jóvenes que inician una vida sexual y que
la utilización del preservativo elimina las consecuencias procreativas de la
actividad sexual, ha incrementado el número de embarazos inesperados; el
ofrecer que la utilización correcta de un preservativo evitará las
EST es un error que ha ocasionado un incremento de
las cifras del SIDA a niveles insospechados y alterado profundamente
la sexualidad de nuestras futuras generaciones.
Es vital que nuestros jóvenes
sepan que aunque el uso correcto del preservativo disminuye considerablemente
la tasa de transmisión (90%), pero aún con el ejercicio
de este sexo seguro les expone a un 10 por
ciento de posibilidad de contagio de SIDA.
Considerar que nuestros
jóvenes son incapaces de entender estos conceptos, de ejercer un
pleno control de su voluntad en el ejercicio de su
sexualidad y convertir al preservativo como una solución por encima
de la educación en sexualidad, es perder la oportunidad de
formar una sociedad que entienda el valor de nuestros semejantes,
y pasar por alto las cicatrices que deja este tipo
de comportamiento no solo a nivel físico, sino también psicológico
y espiritual.
Si deseas obtener más información sobre el tema,
puedes consultar Nataldoc
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